Introducción

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Regresar a Objeción de Conciencia: Una guía práctica para los movimientos

¿Por qué este libro?

Cuando reflexionamos y escribimos sobre la objeción de conciencia al servicio militar, a menudo la vemos como una postura moral que adopta una persona en contra de una injusticia en un conflicto determinado, o en contra de la injusticia que es la guerra en sí misma. Pero la objeción de conciencia también constituye una forma de acción y organización política, una forma de hacer campaña por un mundo en paz. En este sentido, la OC posee fortalezas específicas y tiene que vérselas con desafíos que le son propios. 

Este libro fue escrito por y para organizadores y activistas que trabajan con la objeción de conciencia en todo el mundo. Contiene artículos cortos, estudios de caso breves escritos por objetores de conciencia y activistas con experiencia en los cinco continentes, quienes cuentan sus acciones y campañas, comparten consejos para hacer campañas exitosas y debaten sobre las dificultades que afrontan sus movimientos. Los capítulos del libro cubren una amplia variedad de contextos políticos y sociales en los que actúan los movimientos de OC y tratan las características de la objeción desde distintas perspectivas ideológicas. También expone cuestiones difíciles que afrontan los activistas al querer que sus movimientos sean sostenibles y no reproduzcan las mismas estructuras sociales, patriarcales y militaristas, que dieron origen a la injusticia a la que se oponen.

Los movimientos de objeción de conciencia se encuentran en una posición peculiar: su maldición es su bendición y su bendición a veces es una maldición. La existencia de un sistema de conscripción estatal, por un lado, y la presencia de un conflicto activo o una guerra, por el otro, son algunas de las cosas que los objetores de conciencia luchan por erradicar, pero estas mismas cosas también crean las condiciones para que los movimientos de OC se formen y ganen fuerza. Cuando miles de jóvenes se enfrentan a la posibilidad de ser alistados en un ejército o ir a la guerra, es inevitable que algunos, de una forma u otra, decidan oponerse. Para los movimientos de OC, esto implica un flujo constante de jóvenes activistas, algunos de los cuales mantienen un compromiso a largo plazo con el movimiento. También ayuda a propiciar una sensación de urgencia y una motivación práctica para continuar trabajando en defensa de los objetores de conciencia que sufren encarcelamiento y otros tipos de represalias. Un conflicto activo también ayuda a que los movimientos de resistencia se beneficien de la solidaridad internacional.

Sin embargo, los movimientos de OC también pueden convertirse en víctimas de su propio éxito (relativo), por varios motivos. Por ejemplo, son más propensos que otros movimientos sociales a estar dominados por hombres (y heterosexuales), lo cual refleja el hecho de que, en todo el mundo, el reclutamiento militar se dirige fundamentalmente a los hombres (mayormente heterosexuales). Luchar contra la posibilidad de ser encarcelado como eje central de las campañas puede llevar a que estos movimientos reproduzcan fácilmente una veneración análoga a la del héroe militar que el ejército les vende a los reclutas.  Generalmente, las formas de resistencia más declaradas y abiertamente ideológicas, que son prototípicas de la objeción de conciencia, suelen atraer más a jóvenes de clases privilegiadas y grupos étnicos, mientras que los individuos de comunidades desfavorecidas tienden a optar por formas más “sigilosas” de eludir el reclutamiento o abandonar el servicio militar, a veces denominadas insumisión o deserción. Esto puede distorsionar los compromisos de un movimiento y crear fracturas y dilemas ideológicos. Por último, cuando un movimiento de resistencia a la guerra consigue que se reconozca plenamente a los activistas, o incluso terminar con la conscripción en un país, a veces pierde la motivación principal de su labor, no logra realizar una transición a otros tipos de reivindicaciones, o ampliar suficientemente el concepto de resistencia a la guerra, y termina por desaparecer.

Este libro se concibió para abordar todas estas problemáticas los desafíos y oportunidades que conlleva organizarse en torno a la objeción de conciencia. También es deliberadamente internacional en su alcance. El movimiento mundial de objeción de conciencia está en un proceso de cambio vertiginoso en términos de expansión territorial. Hace un siglo, los movimientos de objeción de conciencia más activos en el mundo estaban en Europa y Norteamérica. Hoy en día, estos movimientos se han debilitado y el  foco se ha desplazado a Latinoamérica, Medio Oriente y otras zonas de conflicto activo en Asia (como Corea del Sur). En este mismo instante, se están gestando nuevos movimientos (p.ej. en Egipto y Tailandia) en  circunstancias políticas y culturales totalmente nuevas. Este libro aborda muy especialmente las necesidades de los movimientos emergentes e intenta ser lo más internacional posible en la gama de experiencias que refleja. 

Sinopsis de capítulos

El libro se divide en cuatro secciones. Comienza, obviamente, con esta introducción, así como con un repaso a la objeción de conciencia a lo largo de la historia. Este repaso histórico examina quiénes fueron los pioneros de la objeción de conciencia y qué significa esto para los movimientos actuales. La sección siguiente, “Trabajar juntos y juntas”, busca responder a lo que anuncia: ayudar a los grupos en su colaboración frente a las dinámicas del poder que privilegian a algunos y reprimen a otros. En general, el libro hace hincapié en las cuestiones de género. La primera pregunta que se aborda en la sección “Trabajar juntos y juntas” es, pues, ¿por qué hace falta incidir tanto en las cuestiones de género en el libro? El "Prefacio sobre el género”, escrito por la académica feminista Cynthia Cockburn, se acompaña de una nota breve sobre la interseccionalidad del género (la forma en que el género se entrelaza con otras dinámicas de poder) que se ha extraído del artículo de la activista queer Cattis Laska en el Manual para campañas noviolentas, publicado por la Internacional de  Resistentes a la Guerra (IRG) en 2014. Le sigue una breve descripción de Ferda Ülker de las dinámicas de género que tuvo que afrontar al “declararse” objetora de conciencia en Turquía. Junto a este relato, se presentan dos entrevistas: una con el activista afroamericano Greg Payton sobre las dinámicas raciales de los movimientos por la paz y antimilitaristas en EE.UU., y otra con el objetor de conciencia israelí Noam Gur, sobre las dinámicas de clase en los movimientos de OC en Israel. Algunas de las ideas de estos artículos y la experiencia del editor en movimientos sociales más amplios se conjugan en el capítulo titulado "Trabajar con el privilegio y la diferencia". 

Esta sección trata a continuación la problemática de trabajar de forma conjunta con diferentes motivaciones y se delinean algunas de estas motivaciones para unirse a un movimiento de OC en una serie de relatos o testimonios personales. Rafael Uzcátegui hace un resumen de las tendencias políticas en el movimiento latinoamericano, a partir de su propia perspectiva anarquista. Richard Steele, quien objetó a luchar en las fuerzas de defensa de Sudáfrica durante el apartheid, nos ofrece un relato de esa experiencia. Julián Ovalle escribe desde Colombia* sobre la motivación pacifista de su objeción de conciencia. Oscar Quinto explica cómo su pacifismo se nutre de sus creencias religiosas como miembro de la iglesia menonita y cómo, al mismo tiempo, eso alimenta su labor más amplia por la justicia social. Jungsik Lee nos cuenta lo que supone pertenecer a una minoría de género y sexual en Corea del Sur* y pasar por la experiencia de resistirse a la conscripción militar. Por último, se reproduce un extracto del artículo de Idan Halili de la Antología de objetoras de conciencia publicada en 2010 por la IRG, en el que relata su rechazo a servir en las fuerzas armadas israelíes por razones feministas. Estos estudios de caso de las distintas motivaciones que llevaron a estas personas a la objeción de conciencia preceden al material sobre cómo llegar a decisiones grupales a través del consenso, como una forma de trabajar creativamente con las diferencias. 

La siguiente sección del libro trata de la estrategia de los movimientos. Se abre con un capítulo de Sergeiy Sandler, miembro de la organización feminista israelí New Profile. Aporta consejos útiles para organizar el apoyo a quienes se niegan a entrar en las fuerzas armadas. Alexia Tsouni, integrante de Amnistía Internacional Grecia, ofrece algunas sugerencias para promover la solidaridad internacional y presenta los casos de dos objetores de conciencia para quienes la solidaridad internacional tuvo un papel fundamental. Rachel Brett, de la Oficina Cuáquera ante las Naciones Unidas, nos brinda un resumen de la objeción de conciencia en la legislación internacional, seguido de un capítulo sobre cómo pueden utilizarse los mecanismos internacionales a nivel local, a partir del ejemplo de Colombia*. Este capítulo cuenta con la colaboración de Andreas Speck, objetor de conciencia alemán y activista pacifista, y Milena Romero, que participa actualmente en el movimiento de Colombia. A continuación, siguen dos capítulos sobre el apoyo a los objetores de conciencia y los desertores en tiempos de guerra, uno escrito por Bojan Aleksov, desde su perspectiva como objetor durante la guerra de los Balcanes, y otro escrito por Rudi Friedrich, de la organización alemana Connection e.V., que ofrece apoyo a las solicitudes de asilo de objetores y desertores. Luego sigue una reflexión de Wendy Barranco, de Veteranos de Iraq contra la Guerra, de EE. UU., sobre el papel de los veteranos y las dificultades que estos afrontan en los movimientos por la paz y antimilitaristas.

Esta sección también contiene un repaso de los argumentos a favor y en contra de hacer campañas sobre el servicio civil sustitutorio en países con conscripción: dos antimilitaristas finlandeses, Kai Uwe y Ruka Toivonen, presentan un resumen general de estos argumentos; la abogada rusa Alena Karoliova hace una sinopsis de por qué su organización, Citizen.Army.Law., se centra exclusivamente en campañas sobre servicios civiles sustitutorios; Andreas Speck sobre cómo el servicio civil sustitutorio “despolitizó” el movimiento de OC en Alemania y cómo esto posiblemente retrasó el fin de la conscripción. La sección se cierra con un capítulo elaborado en conjunto por integrantes del grupo antimilitarista español AA.MOC, que trata sobre lo que sucede con los movimientos de OC una vez abolida la conscripción. 

La sección final trata sobre cómo ampliar la objeción de conciencia. Javier Gárate, objetor de conciencia chileno y activista por la paz, abre la sección con un capítulo sobre la OC como trampolín para el cambio social radical, y Yong-suk Lee escribe sobre las fisuras que la OC está abriendo en el militarismo en Corea del Sur*. Ferda Ülker escribe sobre la intersección de género y militarismo en Turquía, seguido por un capítulo sobre el papel que desempeñan en la OC las mujeres y las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT)[1], escrito por el estudiante turco Dogu Durgun. Bülent Küçükaslan, activista discapacitado, escribe sobre  discapacidad, conscripción y masculinidad en Turquía. Sahar Vardi, objetora de conciencia israelí, se pregunta si la OC en Israel no está intentando desmantelar el militarismo a partir de sus mismas reglas. Sigue un capítulo sobre otras formas de resistencia al militarismo (más allá de negarse a incorporarse a las fuerzas armadas) que pueden considerarse como objeción de conciencia y las ventajas y desventajas de considerarlas así. Hannah Brock, reflexiona sobre las posibilidades de oponerse al negocio de la guerra; AA.MOC escribe sobre su campaña de resistencia al impuesto de la guerra (el rechazo a pagar la parte de los impuestos que se destina al ejército); Christine Schweitzer (presidenta de la IRG) ofrece ejemplos de comunidades enteras que se resisten a la guerra; Igor Seke, desde México, presenta la resistencia al reclutamiento de las bandas armadas como una forma de OC. Hannah Brock escribe una vez más sobre posibles formas de construir alternativas a la OC, así como sobre alternativas al militarismo, especialmente allí donde el reclutamiento militar se ceba en la penuria económica de la ciudadanía. 

El libro se cierra con un capítulo escrito por Hannah y Laura Pollecutt, activista sudafricana, sobre la OC en luchas pacifistas más amplias, por ejemplo, en contra del apartheid.   Esperamos que esto haga reflexionar a los lectores sobre las formas en que la OC puede utilizarse en las luchas por la paz y la justicia que se están llevando a cabo cerca de ellos y cómo llevarla un paso más allá, usándola de formas nuevas e innovadoras. 

 


[1] La IRG decidió utilizar el acrónimo LGBT en este libro por entender que es la abreviación más extendida para identificar a las minorías sexuales y de género. Sin embargo, también reconocemos que hay otras minorías sexuales y de género que se enfrentan a luchas similares pero que no quedan recogidas en este acrónimo. Estas incluyen a personas intersexuales, queer y asexuales, entre otras. También entendemos que “mujeres” y “personas LGBT” no son categorías mutuamente exclusivas.

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