Chile

En octubre de 2019, en Chile, se generó un histórico estallido social (inesperado para la gran mayoría). La suma de personas a las protestas, día a día, fue exponencial. En este escenario, el actual gobierno intentó amortiguar y calmar las desbandadas protestas que se dieron casi todos los días. Estos intentos tuvieron tal torpeza estratégica y política, que se llegó a decretar un estado de emergencia y toque de queda, donde se comenzó a ver a los militares en las calles como en tiempos de dictadura. Con los militares en las calles, junto a policías se comenzó una fuerte represión a las y los manifestantes de todo Chile. Es en este escenario, llegó marzo y comenzaron los primeros casos de Covid-19 en el país. A medida que los casos aumentaban y comenzaba el miedo generalizado, el gobierno tuvo la gran oportunidad de desviar la atención mediática de la protesta hacia la emergencia sanitaria.

El periódico digital Byline Times ha cuestionado al gobierno del Reino Unido sobre la venta de armamento a Chile, luego que una solicitud de Libertad de información revelara que el 50% de las armas, valoradas en 164 libras esterlinas, con licencia de venta desde 2008, habían sido otorgada tan solo en último año.

Este año marca el 20 aniversario del grupo antimilitarista libertario Ni casco ni Uniforme. NCNU, que surgió como el Grupo de Objeción de Conciencia NCNU, tiene su origen en Santiago de Chile en el marco de la transición democrática. El servicio militar obligatorio existía entonces y sigue existiendo ahora en Chile. No había (y sigue sin haber) ninguna ley que protegiese la objeción de conciencia para contrarrestarlo.

Marcela Paz y Pelao Carvallo

Este año se cumplen 20 años del grupo antimilitarista libertario Ni Casco Ni Uniforme (NCNU), surgido como Grupo de Objeción de Conciencia NCNU, el que tiene origen en Santiago de Chile en un contexto de transición democrática direccionada por los poderes fácticos que cautelaban la herencia dictatorial pinochetista. Este estado de cosas implicaba una absoluta preponderancia, control e impunidad militar en casi todos los ámbitos de lo público.

Cuarta Guerra Mundial

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Cuando se habla de militarismo o desmilitarización inmediatamente se visualizan a hombres uniformados por lo tanto cuando digo que soy antimilitarista, como un acto reflejo mucha gente me dice: “pero si tú eres mujer y no haces el Servicio Militar Obligatorio”.

Tara Tabassi (Liga de Resistentes a la Guerra) y Andrew Dey (Internacional de Resistentes a la Guerra)

Members of Indonesia's

Como activistas antimilitaristas estamos bien posicionados para ver el poder que ejerce la policía en industrias de armamento y agendas militaristas tan amplias. La comprensión de este poder policial en los distintos contextos del mundo es clave para que los activistas que luchan contra la militarización puedan mantener el control sobre el poder policial en nuestras comunidades. Las fuerzas policiales suelen actuar para mantener una distribución del poder statu quo injusta en la sociedad y tienden hacia enfoques hegemónicos donde unos tienen el poder sobre otros, en especial cuando la percepción de amenaza es alta – la policía es una forma de control social y la militarización aumenta su poder. La militarización significa fusiles, tanques armados y drones, pero también es un estado de ánimo. Las mentalidades militarizadas han impregnado muchas fuerzas policiales y han aumentado radicalmente la fuerza de la violencia policial contra nuestras comunidades.

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