Organizar el apoyo a objetores

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Regresar a Objeción de Conciencia: Una guía práctica para los movimientos

Una actividad clave de los movimientos a los que se dirige este libro es probablemente apoyar a los que se niegan a enlistarse en el ejército. Cómo organizar ese apoyo es la cuestión que aborda Sergeiy Sandler en este capítulo. Sergeiy es objetor de conciencia y activista antimilitarista israelí. Es uno de los fundadores de la Red de Asesoramiento para Objetores (Counselling Network for Refusers) dirigida por el movimiento feminista y antimilitarista israelí New Profile y también es miembro del Concejo de la Internacional de Resistentes a la Guerra.

El 2 de marzo de 2001, unas treinta personas se reunieron en una pequeña sala de conferencias en la ciudad palestina drusa de Isfiya en Monte Carmelo. Algunos de nosotros teníamos algunos años de experiencia apoyando a objetores de conciencia declarados. Otros habían ayudado a amigos y conocidos a conseguir exenciones médicas al servicio militar. Algunos vinieron para aprender de los demás. Trabajando bajo los auspicios del movimiento feminista antimilitarista New Profile, formamos una red de voluntarios comprometidos con el asesoramiento y el apoyo a cualquier persona que se niegue a realizar el servicio militar en Israel. Más de catorce años después, esta red recibe, y resuelve con éxito, más de mil peticiones de apoyo al año de personas de toda condición social, sexual y étnica. Muchos más acuden a nosotros para ayudarse a sí mismos: nuestro foro en Internet y otros recursos publicados en línea reciben cientos de miles de visitas al año. Incluso, hace unos años, resultamos una amenaza suficiente para que la policía israelí abriera una investigación contra nosotros (por "incitación a evadir el servicio militar", o sea, incitar a la gente a oponerse a la conscripción). En definitiva, una bonita historia de éxito, sobre todo si se compara con el panorama desolador de la realidad política israelí.

Así pues, ¿cómo lo hicimos? En realidad, no fue tan difícil. No contábamos con ningún recurso especial (aparte del compromiso y la dedicación de una docena de voluntarios), y durante los dos primeros años tampoco recibimos ninguna financiación; los fondos llegaron más tarde, con los primeros éxitos. Además, trabajamos en un entorno bastante hostil, aunque es cierto que regímenes más represivos pueden dificultar mucho más las cosas y se requiere más precaución y confidencialidad por parte de los activistas. Pero la mayor parte de lo que hicimos, tú también puedes hacerlo si todavía no lo has hecho, así que por favor ¡inténtalo en tu país!

A continuación, se presentan algunos consejos para organizar el apoyo a los objetores basados en nuestra experiencia. Aplícalos generosamente…

Debes estar al lado de la gente a la que apoyas

Puede parecer obvio, pero apoyar a los objetores significa estar a su lado, ayudarles en los momentos difíciles y respetar sus decisiones y límites. Estás ahí para apoyarlos, no para presionarlos ni adoctrinar-los o idolatrarlos.

En realidad, no es una lección fácil de aprender para muchos movimientos de objeción. La objeción se manifiesta de muchas formas y maneras, mientras que los movimientos políticos a menudo presionan a sus miembros hacia la uniformidad ideológica. Si crees que apoyar a los objetores consiste en que estos adopten tu ideología partidista, no vas a brindar un apoyo real a la mayoría de los objetores, y tu movimiento seguirá siendo marginal. Para desarrollar un sistema de apoyo eficaz es necesario respetar los motivos y la autonomía de las personas a la hora de tomar decisiones sobre sus propias vidas.

 

Otro error habitual es ejercer presión de grupo sobre los objetores para que estos sobrepasen sus límites. Aquí en Israel los objetores pueden elegir varias vías para quedar exentos del servicio militar y –suponiendo que reciban un buen asesoramiento desde el principio– solo van a la cárcel si eligen enfrentarse abiertamente a las autoridades. Hemos tenido varios casos en los que los objetores fueron presionados por los compañeros para que eligieran ir a la cárcel e incluso para que intensificaran más el enfrentamiento con las autoridades penitenciarias, negándose a llevar uniforme o poniéndose en huelga de hambre, etcétera. Ahora bien, cuando esa escalada se debe a la elección libre e informada del objetor, hay mucho trabajo que hacer para apoyarlo: a través de campañas eficaces sobre el caso o también intentando mantener el contacto más estrecho y frecuente posible con el objetor mientras está en la cárcel y ejerciendo todo tipo de presiones externas sobre las autoridades penitenciarias para que sepan que las estamos vigilando. Pero si la escalada se produce por la presión externa o por una cultura de culto al héroe dentro del movimiento, puede ser un fracaso total y alejar a muchos objetores potenciales (véase la entrevista con Noam Gur en el capítulo 4).

Incluso en el caso de un objetor que elige libremente la escalada de tensión, es conveniente pararse un momento y hablar con el objetor de las tácticas, su eficacia relativa, de las alternativas y estrategias de salida. Como objetor, cuando indicas cuál es tu línea roja, haz de atenerte a ella. Tu fuerza frente al sistema y tu “escudo” psicológico en el proceso se basan en tu capacidad para mantener tu objeción a toda costa, sin llegar nunca a una situación en la que te parezca que has traicionado a tu propia conciencia. Esto significa que, si no estás seguro de que algo sea una verdadera línea roja, no debes indicarla como tal. Por ejemplo, ¿qué sentido tendría empezar una huelga de hambre, tener a todos tus amigos y defensores muy preocupados por tu bienestar, solo para abandonarla más tarde por la presión, no según tus propias condiciones, sino las del ejército? Así pues, un aspecto del apoyo eficaz es abordar abiertamente los límites y dificultades y establecer las condiciones de tu lucha con sensatez: sería mucho peor para los objetores con los que trabajas, y para todo el movimiento, que se les obligara a sobrepasar sus límites y vivir una experiencia muy traumática no por decisión propia, ni siquiera como consecuencia de un enfrentamiento que el Estado les impone, sino simplemente porque eso es lo que tú esperas que hagan.

Un movimiento sostenible acepta abiertamente los miedos, las debilidades y los límites psicológicos de sus miembros, y valora el compromiso cotidiano no menos que las hazañas “heroicas” en las celdas de la cárcel. De esta manera, tu movimiento también puede permanecer abierto a todas las formas y definiciones de la objeción, abierto a la objeción de conciencia de personas de cualquier sexo, etnia y clase social. El valor de la aportación de un objetor al movimiento no dependerá de la importancia que los militares atribuyan a su servicio como soldado en el futuro (este punto se trata con más detalle en el capítulo de Sahar Vardi sobre si la objeción de conciencia en Israel puede ser un intento de desmantelar la “casa del amo” del militarismo usando las herramientas del amo). Además, recuerda que, en cualquier momento, es posible que muchas más personas opten por vías más fáciles de evitar el servicio militar, y este conjunto de personas es un grupo de posibles aliados en tu lucha si puedes ofrecerles el apoyo que necesitan.

Acumular y compartir conocimientos

El apoyo eficaz a los objetores se basa en conocer bien cómo funciona el sistema. Puede utilizarse este conocimiento para convertir el acto de la objeción en una intervención eficaz. Si estás ayudando a una persona a escapar de las garras del ejército, podrás explicarle al objetor todos los procedimientos necesarios para conseguir los documentos de exención. Si estás llevando a cabo una campaña de desobediencia civil pública, sabrás cómo planificar dicha campaña para enfrentarte al sistema en el momento y las circunstancias que sean favorables a tu causa.

Ahora bien, las cosas que hace falta saber varían de un lugar y un momento a otro, así que no tiene sentido que entre en detalles técnicos, pero se pueden aplicar algunos principios generales y compartir unos pequeños consejos sobre cómo adquirir los conocimientos pertinentes y mantenerse al día.

La objeción, de cualquier tipo y en cualquier lugar, supone tratar con la burocracia militar y estatal. Tal vez este aspecto de la objeción no sea lo primero en lo que se piensa, pero de hecho es lo que los objetores normalmente terminan haciendo y donde una buena estructura de apoyo puede ser especialmente útil.

Ahora bien, en cierto modo, los burócratas son iguales en todo el mundo. Por ejemplo, temen la responsabilidad personal más que los vampiros a la luz del día, así que cuando los objetores –o sus familiares si los apoyan– juegan la carta del “si algo sale mal, usted será el responsable” en el momento oportuno, se puede conseguir mucho. Los burócratas, por supuesto, siguen las leyes y las normas, a menudo sin pensar. Por eso, normalmente no sirve de nada, y a menudo es perjudicial, intentar negociar con los funcionarios, y aún menos pedir clemencia. No se saltarán las normas por tu bien, ni por el de nadie. Cuando las normas dictan lo que el objetor con el que trabajas debe hacer, es de esperar que hagan todo lo posible para evitar infracciones. Aquí en Israel, por ejemplo, los funcionarios militares suelen mentir y hacer promesas vacías o proferir amenazas para asegurarse de que un recluta potencial siga los procedimientos de alistamiento en el orden debido. Por otro lado, a veces a los burócratas les gusta jugar a ser Dios, salen con una decisión arbitraria que te impide ejercer tus derechos reconocidos por la ley –algo que normalmente puede abordarse ejerciendo presión externa (por ejemplo, legal) o incluso llevando el caso ante los superiores jerárquicos.

Sobre todo, hace falta conocer las leyes, las normativas, los reglamentos, los criterios y las prácticas pertinentes, y cómo se aplican, y seguir los cambios que se van produciendo en los mismos. Parte de esta información está disponible al público. En otros casos, abogados simpatizantes podrán asesorarte (véase más adelante). En la mayoría de los casos, en lo que respecta a las prácticas y a la aplicación de las leyes, la mejor fuente de información es la gente a la que estás ayudan-do y lo que les está pasando. En New Profile, nuestro método para recoger y almacenar esta información consiste en tener consultas periódicas entre nosotros sobre los casos difíciles. Contamos con una red de asesores de objetores voluntarios que han sido formados inicialmente por otros asesores con más experiencia y a los que después se les anima a compartir preguntas y preocupaciones –manteniendo la confidencialidad cuando es necesario– con toda la red de voluntarios, ya sea por correo electrónico o en reuniones cara a cara. De esta manera, toda la red se beneficia de los conocimientos que adquirimos siguiendo cada caso hasta su resolución.

Un último punto: la manera en que los ejércitos tratan a los objetores a menudo es incoherente y arbitraria. Lo que ha funcionado cientos de veces tal vez no funcione esta vez, y viceversa. Un buen asesoramiento a objetores se basa en un conocimiento fiable y probado, pero no debe ser demasiado optimista. Prepara a los objetores a los que asesoras para que se anticipen a los imprevistos. De esta manera, estarán mejor preparados para lo que venga, te enterarás de los cambios en las políticas y en los procedimientos especiales sin tardanza y otros objetores aprenderán a confiar en la información que les proporcionas.

Medios de comunicación

Todo el mundo sabe que el trabajo de difusión es importante para hacer campaña a favor de los objetores, sobre todo cuando están sometidos a juicio, en la cárcel, etc. Menos visible, pero igual de importante, es el papel de los medios de difusión –y no me refiero solo a los medios de comunicación de masas– para llegar a tu público destinatario. Permíteme hablar brevemente de ambos (para más detalles consúltese una buena guía de trabajo con los medios de comunicación).

En nuestro trabajo habitual –además de alguna campaña especial de vez en cuando–, en New Profile nos hemos dado cuenta de que las puertas de los medios de comunicación convencionales están prácticamente cerradas (puede que en tu país las condiciones sean mejores a este respecto). Las únicas veces que nuestro trabajo de apoyo a objetores tiene una resonancia notable en los medios es cuando alguno publica revelaciones maliciosas sobre nuestra muy sediciosa organización y cuando la policía nos persigue. No es que la publicidad negativa sea necesariamente mala –bastantes objetores se enteraron de nuestra existencia y del apoyo que podemos ofrecerles de esta manera– pero tú no puedes iniciarla y tiene sus riesgos. La presencia constante en Internet –incluido nuestro importante foro de apoyo anónimo– y las pegatinas de parachoques estratégicamente colocadas nos dieron mejores resultados (pero, de vez en cuando, también conseguimos poner anuncios de pago en Internet). Pero hay que tener cuidado y tener en cuenta los posibles riesgos e inconvenientes. Por ello, pensamos en la posibilidad de utilizar Facebook, que nos permitiría llegar a muchos jóvenes que se plantean la objeción, pero optamos por una versión mínima, no mucho más que un enlace permanente a nuestra página web. ¿El motivo? Nuestra labor de apoyo a objetores, o incluso un muro activo en Facebook, revelarían automáticamente la identidad de los objetores que buscan nuestra ayuda y cualquier empleado del ejército o un futuro empleador podría averiguar fácilmente que buscaron nuestra ayuda. En la mayoría de los casos, eso sería perjudicial para nuestra causa.

Como ya he mencionado, además de esta presencia constante, también hay que gestionar campañas de apoyo a los objetores que están en la cárcel y sometidos a juicio, haciendo declaraciones públicas y demás. Pero hay que decir que no todo se reduce a los medios de comunicación. Compartir noticias habitualmente con los simpatizan-tes en tu país y en el extranjero, incluidas organizaciones internacionales (véase el capítulo sobre la solidaridad internacional) no es menos importante que llevar a cabo una campaña de información. La información contenida en las noticias ha de ser clara. Debe sugerir a los simpatizantes cosas concretas que puedan hacer –como escribir una carta a una lista de direcciones indicada en la noticia, firmar una petición, llamar a las autoridades por teléfono, ir a una manifestación y difundir la noticia entre sus contactos. Lo más importante, siempre que sea posible, es que deberían incluir la voz del objetor en cuyo nombre se envían, por ejemplo, con una declaración o comunicado suyo.

Cuando trabajes con los medios de difusión, no dejes de lado las opciones más fáciles: medios radicales y alternativos y periodistas que trabajan en medios más convencionales con los que tal vez tengas buenos contactos; estos contactos suelen desarrollarse con el tiempo a través de tu trabajo con los medios. El momento y el lugar de tus acciones también pueden generar atención mediática adicional. Las fechas y los lugares simbólicos pueden ser útiles, como también lo pueden ser las manifestaciones que coincidan con un acto en el que los medios estén interesados por otros motivos, si puedes relacionar tu causa con el acto.

Aparte de esto, recuerda que la perseverancia tiene su recompensa, al menos en situaciones en las que la prensa no está bajo estrecho control militar o gubernamental. Si solo envías comunicados de prensa a una extensa lista de agencias de noticias periódicamente, es improbable que consigas que aparezcan en las noticias, pero con el tiempo verás que estas agencias de noticias conocen tu nombre y los periodistas empezarán a llamarte cuando surja un tema relacionado con tu trabajo.

Recurre a profesionales y a personas importantes

Las competencias profesionales (o cualquier otra posición social) de tus miembros y simpatizantes pueden ser de gran utilidad.

Los abogados son un buen ejemplo de ello. Podrían ayudarte mucho dándote acceso a las leyes y normativas pertinentes (véase lo dicho anteriormente) y son indispensables cuando un objetor al que estás apoyando está sometido a juicio. Tener una licencia legal ya puede ser muy útil de por sí, gracias a las leyes que regulan la confidencialidad y el derecho a un abogado. Aquí en Israel (también podría ser así en tu país) un abogado puede visitar a los reclusos en la cárcel en cualquier momento. Nosotros nos amparamos en eso para poner en marcha un programa periódico de visitas a prisión realizadas por abogados. La ley también puede proteger a los abogados cuando asesoran a los objetores en países donde ese tipo de asesoramiento es ilegal o se encuentra en el límite de la legalidad, como ocurre aquí.

Los abogados son profesionales a los que los movimientos sociales normalmente pueden recurrir. Si todavía no cuentas con ninguno, es posible que descubras que algunos abogados bien establecidos u organizaciones de derechos humanos estarían dispuestos a ayudarte en algunos casos de forma gratuita, o pro-bono, como se dice en la jerga legal. También hay profesionales del Derecho fuera de tu país que podrían ser útiles para ejercer presión en tu país a través de mecanismos legales internacionales (véanse capítulos 10 y 11). Puedes ponerte en contacto con ellos a través de organizaciones y redes internacionales, como la Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG).

Otro grupo de profesionales que puede ser útil son los psicólogos y psiquiatras, que a veces podrían trabajar con los objetores en torno al trauma que están viviendo y podrían aconsejar a tus voluntarios sobre cómo hacer frente a las situaciones difíciles, tales como ayudar a objetores que presentan riesgo de suicidio, una situación que, por desgracia, se nos ha presentado con bastante frecuencia. En New Profile nos hemos asociado con un grupo de activistas especialistas en salud mental, llamado Psychoactive, con esta finalidad. Puedes ponerte en contacto con profesionales de todo tipo a través de grupos de activistas profesionales similares, si existen en tu país.

Otros tipos de profesionales pueden ser más pertinentes a la situación en tu país y a las particularidades de tu trabajo. Periodistas, médicos, profesores universitarios, obreros de la construcción, artistas, músicos, diseñadores gráficos, etc. Conseguir que todos estos profesionales se solidaricen con tu causa puede ser más fácil de lo que imaginas.

A la hora de seleccionar profesionales con los que trabajar, es importante que sean competentes en el campo que te interesa, pero es aún más importante, fundamental incluso, que apoyen tu causa. Un abogado hostil, por ejemplo, perjudicaría tu caso más que no tener a ninguno, y uno indiferente podría malinterpretar el propósito de tu campaña.

Otras colaboraciones que pueden ser beneficiosas en tu trabajo –aunque también pueden crear distracciones y molestias– son con personas importantes y famosas. Sirven, sin duda, para atraer la atención de los medios de comunicación. La actriz Jane Fonda generó mucha publicidad para el movimiento estadounidense contra la guerra de Vietnam y, en nuestra experiencia, un objetor de Israel –Jonathan BenArtzi– recibió mucha atención por parte de los en los medios, no tanto por su caso personal, sino porque un importante político de derechas –Benjamin Netanyahu– resultó ser su tío. Hay que hacer una pequeña advertencia: a veces puede surgir un caso de gran potencial mediático en el que el propio objetor “famoso” prefiera mantenerlo al margen de los medios. En este caso, es más importante respetar el deseo del objetor.

Además de ser imanes mediáticos, algunos famosos pueden tener una utilidad más práctica. Por ejemplo, los parlamentarios gozan de inmunidad en la mayoría de los países y, de acuerdo con las leyes que protegen la inmunidad, pueden inspeccionar las cárceles y visitar a los presos.

Desarrolla tu trabajo

Por último, aunque no menos importante, nunca te quedes quieto. Siempre existe la posibilidad de desarrollar tu red de apoyo por otras vías importantes. En nuestro caso, hemos trabajado recientemente para llegar a los grupos desfavorecidos de la sociedad. En estos grupos es muy habitual que los jóvenes sean los primeros en enlistarse y luego pasen gran parte de su permanencia en el ejército como desertores o prisioneros, sobre todo cuando tienen que trabajar para mantener a sus familias. Otra vía de desarrollo que estamos estudiando –como hacen otros movimientos de objeción en todo el mundo– es el apoyo a los objetores una vez que termina su lucha directa con las fuerzas armadas, cuando se enfrentan a todo tipo de discriminación oficial y extraoficial por no haber hecho el servicio militar. Cuando termina el servicio militar obligatorio, todavía hay trabajo que hacer en lo que respecta a la objeción de conciencia y otros medios de conseguir el licenciamiento de los soldados profesionales; además, hay que hacer un trabajo en contra del reclutamiento para evitar que la gente se enliste.

¿Cuáles serían las mejores vías de desarrollo en tu caso? Escuchar las historias de los que apoyas y las opiniones de tus propios voluntarios. Si tu movimiento está vivo, estas personas se darán cuenta de cuál es el camino que seguir y, mientras siga vivo, los voluntarios y objetores no dejarán de llegar. Mientras sigas avanzando y desarrollándote, tu movimiento sobrevivirá.

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