Objeción fiscal al gasto militar en el Estado Español

en
es

Regresar a Objeción de Conciencia: Una guía práctica para los movimientos

AA.MOC1

Con más de 30 años de andadura, la Campaña de Objeción Fiscal denuncia el gasto militar desviando parte de los impuestos en el momento de declarar la renta. En este capítulo explicamos y valoramos nuestra experiencia desde Alternativa Antimilitarista.MOC, a partir de un breve taller de evaluación de esta campaña realizado en nuestro encuentro de verano (en Navacepeda de Tormes, Ávila, en julio de 2014).

Origen

La Objeción Fiscal al gasto militar en el Estado español se ha articulado desde un principio y hasta hoy como campañas anuales que se abren y se cierran en torno a la campaña del Ministerio de Hacienda del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).

Esta propuesta de acción directa partió de la Asamblea Noviolenta de Andalucía en 1982, año del ingreso de España en la OTAN, tras el intento de golpe de Estado militar de 1981. En ese mismo año, el Gobierno participó en la financiación del despliegue de los misiles de esta organización en Europa Occidental, provocando un clima de fuerte rechazo social a la vinculación al bloque atlantista y al gasto militar que implicaba.

En 1983 se presentó la primera campaña, que, muy pronto, ya en 1984, adquirió ámbito estatal, con la incorporación del Movimiento de Objeción de Conciencia, Justicia y Paz de Barcelona y la Asamblea de Noviolencia de Cantabria. Solo cinco años después, en 1989, tuvo lugar el I Congreso Estatal de Objeción Fiscal.

En este congreso se plantearon como objetivos, por un lado, lograr que se respete el derecho individual a la objeción de conciencia a los gastos militares y, por otro, estos objetivos sociales: reducción progresiva hasta la total desaparición de los gastos militares; denunciar el militarismo y la militarización creciente de la sociedad; cuestionar el modelo actual de Defensa impulsando líneas de debate en este sentido; contribuir a impulsar el movimiento antimilitarista abriendo nuevas vías de participación y lucha; y colaborar con otras luchas que defienden lo que hay que defender: los derechos de las personas y una sociedad másjusta. Frente a las dos corrientes del movimiento internacional de resistencia a los impuestos de guerra, el de los impuestos para la paz y el de la objeción fiscal, queda nuestra campaña adscrita a esta segunda corriente. Al tratarse de una práctica ilegal, constituye una forma de desobediencia civil; su desarrollo ha quedado impregnado del carácter desobediente del movimiento de objeción de conciencia y de Insumisión.

Cómo hacemos la Objeción Fiscal

Cada año, al hacer la declaración de la renta, desviamos una cantidad de nuestros impuestos a un proyecto alternativo solicitando a Hacienda que detraiga esta cantidad de los gastos militares. La práctica más común a lo largo de los años ha sido desviar una cantidad fija; también es posible desviar una cantidad porcentual equivalente a la proporción del presupuesto del Estado dedicado a Defensa o al gasto militar.

Por un lado, ingresamos la cantidad decidida en la cuenta corriente de la campaña o directamente del proyecto alternativo que queremos apoyar.

Por otro lado, al tramitar nuestra declaración, añadimos en el formulario una desgravación, de forma que solicitamos la devolución del importe íntegro desviado al proyecto alternativo. Al completar el resto de nuestra declaración, esta cantidad modifica obviamente el resultado de la misma, resultando una cantidad menor a pagar o mayor a devolver que coincide con la cantidad desviada.

Adjuntamos a nuestra declaración el resguardo del ingreso bancario al proyecto alternativo y una carta en la que nos declaramos objetoras/-es fiscales y explicamos nuestros motivos. Finalmente rellenamos la encuesta de Objeción Fiscal que permite a los colectivos desobedientes hacer pública la dimensión colectiva de la campaña.

Habitualmente, Hacienda suele ingresar o devolver la cantidad solicitada. Sin embargo, y de forma aparentemente aleatoria, algunas personas reciben una declaración paralela en las que se les señala el “error”. En este momento la persona objetora puede optar por pagar o por no hacerlo, sabiendo que finalmente su cuenta será embargada. No se ha logrado por la vía judicial el reconocimiento de este derecho, pero tampoco el Estado ha conseguido que esta actitud sea considerada como una evasión fiscal delictiva.

La campaña no sería tal si no tuviese una dimensión colectiva, en la que toma el protagonismo el grupo de Objeción Fiscal y la planificación estatal. Esta se refiere a las actividades de divulgación y denuncia del gasto militar y la difusión de la campaña de Objeción Fiscal; la divulgación de los resultados de la campaña (informe anual con número de objeciones, destinos y cantidades, por procedencia); y las acciones públicas de denuncia (locales o unitarias).

Evolución de la Objeción Fiscal

En el recorrido de la Objeción Fiscal podemos destacar algunos pasos que la han conformado:

  • Los primeros proyectos alternativos tuvieron un carácter asistencial, pero entre 1987 y 1989 se optó por seleccionar estatalmente proyectos antimilitaristas o con contenido político alternativo.
  • Entre los momentos álgidos de la Objeción Fiscal, destacan los que coinciden con la exitosa campaña de oposición a la creación del campo de tiro de Anchuras, en Ciudad Real -campaña escogida entonces como destino alternativo- y con la guerra del Golfo Pérsico de 1991.
  • Otros colectivos comienzan a partir de 1997 a asumir su propia difusión de la campaña: el sindicato CGT, Ecologistas en Acción, la red contra la exclusión Baladre, etc.
  • En 2000, en torno a la campaña por el 0,7% del presupuesto para cooperación internacional, diversas entidades plantean la posibilidad de una campaña de impuestos para la paz venda “dividendos de paz”, que no llega a cuajar.
  • Además de proyectos alternativos internacionales y estatales, a partir de 2000 comienzan a incluirse proyectos locales, lo que derivará más recientemente en una nueva forma de extensión de la campaña.

La ampliación del límite a partir del cual no es obligatoria la declaración de rentas, así como la agilización de los trámites de la declaración con la posibilidad de confirmar telefónica o telemáticamente el borrador automatizado, provoca la caída del número de personas que hace su propia declaración desde finales de la pasada década, dificultando la extensión de la campaña. En 2014 desaparece - en casi todas las comunidades autónomas- la posibilidad de presentar la declaración sin utilizar el programa informático de Hacienda.

Participación y organización

Al surgir en el entorno de la campaña de objeción de conciencia e Insumisión, la campaña se configuró como una vía complementaria a la lucha antimilitarista, y a la vez una vía de participación desobediente al militarismo para aquellas personas que no podían desobedecer directamente al servicio militar obligatorio y la prestación social sustitutoria: es decir, para quienes no podían hacerse objetoras e insumisas.

Muchas mujeres se sumaron a esta línea de acción antimilitarista con un especial protagonismo, haciendo de la campaña un espacio inclusivo y de acción feminista más.

Las principales formas de participación han sido:

  • Hacer la Objeción Fiscal: pronto se articularon mecanismos para facilitar la objeción a personas que no tenían obligación de hacer la declaración del IRPF por no contar con suficientes ingresos.
  • Colaborar con un grupo promotor de la Objeción Fiscal: al tratarse de una campaña descentralizada, estos grupos, y, en su caso, “oficinas”, han sido la vía de colaboración. Los grupos de Objeción Fiscal mayoritariamente han sido grupos antimilitaristas locales. Las tareas comunes de la campaña se distribuyen entre estos grupos.
  • Participar en actividades y acciones de denuncia del gasto militar: la campaña siempre ha contado con acciones de denuncia del gasto militar, algunas de ellas comunes, de carácter estatal. Esta denuncia ha abarcado también el armamentismo y el militarismo en su conjunto.
  • Difundir la Objeción Fiscal: numerosos colectivos sociales han difundido la campaña (sindicatos entre sus afiliados, medios alternativos...)

La organización ha sido asamblearia, en grupos de base que trabajan en red. El diseño de la campaña ha contado siempre con una coordinación estatal que le ha proporcionado la estabilidad y coherencia con la que cuenta. Existió durante la mayor parte de la historia de la campaña una Asamblea Estatal de Objeción Fiscal que facilitaba la acción común de muchos de los grupos del Estado. Actualmente Alternativa Antimilitarista. MOC (antes Movimiento de Objeción de Conciencia) es el espacio de coordinación estatal de la campaña. Cataluña ha contado con su propio Servicio de Información para la Objeción Fiscal.

La campaña ha generado logotipos, lemas, folletos, pegatinas y un portal web comunes; además, grupos de diversas comunidades han diseñado materiales en sus lenguas propias.

Un diagnóstico

La Objeción Fiscal tiene estas fortalezas propias: advierte claramente del despilfarro militar en tiempos de crisis y denuncia el gasto militar y la militarización de la sociedad; señala nuestra cooperación y nocooperación personal con la guerra vía impuestos, ofreciendo una forma de acción directa al alcance de muchas personas; cuenta con una coordinación estatal asamblearia permanente que otorga estabilidad e integri-dad a la campaña, que crea y actualiza en común unos recursos y que permite compartir otros, que organiza la recopilación y divulgación de los datos y que selecciona y fomenta proyectos sociales que proponen otro tipo de defensa noviolenta; e implica a muchos colectivos de base.

Entre las debilidades internas de la campaña se han identifica-do: sigue teniendo un reducido impacto y escasa extensión (no más de mil personas objetoras anuales registradas); arrastra una cierta atomización y falta de coordinación; precisa clarificación, consolidación y planificación de su crecimiento; deja al margen otras formas de financiación del Estado como los impuestos indirectos y no consigue la pretensión de disminuir los gastos militares, mostrando debilidad como acto de desobediencia civil (cuando es detectada, mayoritaria-mente Hacienda logra recuperar la cantidad desviada); y para algunas personas se convierte en una acción rutinaria, poco atractiva, o ambas cosas.

Señalamos como amenazas externas: la invisibilización de las guerras y el lavado de imagen de lo militar; la comodidad de la confirmación del borrador automático que envía Hacienda y el miedo a Hacienda; el formato virtual de la declaración que desanima a algunas personas a modificar su declaración; la posibilidad de una progresiva desaparición de la declaración de la renta tal como la conocemos; y la invisibilización de la represión.

Como oportunidades: la persistente deslegitimación generalizada del gasto militar y su relación con el armamentismo y las guerras; la legitimación social de la desobediencia civil y el clima activista generado por el reciente ciclo de movilizaciones sociales (movimiento y comisiones 15M, Plataforma de Afectados por las Hipotecas, marchas por la dignidad); la sensibilidad social frente a los recortes sociales y de derechos y la precariedad; la existencia misma de la declaración de la renta; y la implicación de sindicatos y otros colectivos.

Entre los retos planteados actualmente se encuentra la convocatoria de un encuentro estatal de Objeción Fiscal con el objetivo de compartir entre una mayor base social el futuro de la campaña.

Conclusiones

La campaña de Objeción Fiscal a los gastos militares ha presentado una gran estabilidad a lo largo de tres décadas, tanto en sus objetivos y planteamientos, como en su metodología y elementos básicos: proyectos alternativos, ingreso de la cantidad a desviar, incluir esta cantidad como desgravación en el impreso del IRPF, carta a Hacienda con resguardo del ingreso, encuesta y actos públicos. La base de su éxito apela a la acción directa, facilitando la implicación personal, y precisamente por esto permite un cierto individualismo e invisibilización tanto de los resultados como de la represión.

Por sus resultados podríamos decir que es una herramienta práctica para desvelar cómo de forma pasiva estamos ayudando al sostenimiento del ejército y para provocar un debate sobre el militarismo.

Desde una cierta perspectiva se puede cuestionar si incluso cumple los requisitos para ser entendida como una campaña. En cualquier caso, somos conscientes de la necesidad de evitar un estancamiento y potenciar su objetivo de cuestionar el gasto militar.

1. Para leer información de fondo sobre AA.MOC, véase la introducción al capítulo 19 también escrito por ellos y ellas.

Ir al siguiente capítulo: Comunidades que se resisten a la guerra

Theme

Añadir nuevo comentario

This question is for testing whether or not you are a human visitor and to prevent automated spam submissions.

7 + 12 =
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.