Construir la alternativa

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Regresar a Objeción de Conciencia: Una guía práctica para los movimientos

Hannah Brock explica algunos de los "programas constructivos" que los movimientos de OC han venido desarrollando a lo largo del tiempo como alternativas a las "soluciones" militaristas ante los problemas sociales[1].

La objeción de conciencia antimilitarista es solo uno de los pasos hacia un pacto social desmilitarizado; sin embargo, muchos grupos de objeción de conciencia se esfuerzan por crear ese nuevo mundo con los mismos mimbres que el actual.

Esto puede darse tanto en el ámbito de sus miembros como en el de su organización interna: cómo se toman las decisiones y cuáles son las acciones que llevan a cabo. Es posible que tengan en cuenta la toma de decisiones por consenso, el lenguaje noviolento, la afirmación de la diversidad de identidades de género, etcétera.

Todas estas son expresiones externas del enfoque político interno del grupo. Estas expresiones también pueden darse de un modo más público y externo, mediante el inicio de actividades que funcionan productivamente fuera del sistema actual en la medida de lo posible: mostrando cómo puede hacerse. Los seguidores de Gandhi llamarían a estas iniciativas "programas constructivos".

Un ejemplo de estos programas es un grupo de objeción de conciencia de Sincelejo, capital del departamento colombiano de Sucre, en la región Caribe. Durante muchos años, la juventud de Sincelejo se opuso a los reclutamientos forzosos del ejército estatal, de los grupos rebeldes y de los paramilitares. A principios de los años 2000, tras organizar y ofrecer talleres sobre la cultura de la paz, la noviolencia y la objeción de conciencia, el grupo reconoció que muchos jóvenes en realidad se enlistaban en el ejército por razones económicas. Reconocieron que su rol podría ser el de poner en marcha iniciativas económicas para que así el reclutamiento no fuera visto como la única opción para conseguir una estabilidad financiera en la familia. Fundaron pequeñas empresas y negocios para la fabricación de cajas, envases de cartón, camisetas y para la producción de verduras orgánicas, margarina y panificación, lo cual generó ingresos para ellos y sus familias. Estas iniciativas apuntaban principalmente a:

  • Evitar el reclutamiento de jóvenes por grupos armados.
  • Formar una red de apoyo para impedir el reclutamiento forzoso.
  • Enseñar a los jóvenes métodos noviolentos de resolución de conflictos.
  • Elaborar estrategias económicas para cubrir las necesidades de sus familias[2].

En aquella misma época, surgieron otras iniciativas socioeconómicas similares en Sincelejo; puede que la del grupo de OC no fuera única, pero ellos veían la objeción como su prioridad principal, con el propósito explícito de posibilitar que la gente pudiera oponerse al servicio militar y a la presión de los grupos armados. Algo similar ocurrió a finales de los años 1970 en España. En lugar de realizar el servicio militar, la primera oleada de objetores civiles (anteriormente, la mayoría de los objetores de conciencia habían sido religiosos) proponía trabajar en barrios desfavorecidos. Eso hizo que su alternativa social resultara más comprensible para un público más extenso.

Carlos Pérez Barranco, miembro de la AA-MOC, escribe que "reclamaban así, poniéndolo ellos mismos en práctica, una especie de servicio civil alternativo y autogestionado, fuera de los mecanismos estatales de la conscripción"[3]. Ciertamente, dichos programas constructivos no deben confundirse con el servicio sustitutorio impuesto por el Estado en lugar del enlistamiento obligatorio a las fuerzas armadas. Algunos grupos de objeción de conciencia sí consideran este "servicio alternativo" como una contribución positiva a la sociedad[4], pero los programas constructivos autónomos establecidos por dichos grupos son algo muy distinto. No se trata de un trabajo impuesto por el Estado como una sustitución obligatoria del tiempo que no se dedica a las fuerzas armadas, sino que son iniciativas que vienen desde abajo, totalmente autoorganizadas. El servicio sustitutorio se considera a menudo parte del sistema militarista y no una alternativa a este. En cambio, la labor socioeconómica de los movimientos de OC sirve para ilustrar la realidad de una sociedad desmilitarizada: indica el camino a seguir.

Otro ejemplo de ello es el movimiento objetor británico durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En Gran Bretaña, los grupos Peace Pledge Union (Unión de Compromiso con la Paz) y Fellowship of Reconciliation (Movimiento de Reconciliación) forma-ron en 1940 las Pacifist Service Units (Unidades de Servicio Pacifista). Estas agrupaciones ayudaban a las personas directamente afectadas por la guerra mediante recomendaciones y apoyo práctico. La forma en que sus acciones eran percibidas por la población local seguramente dependía de quiénes eran los objetores de conciencia: ¿eran personas muy distintas a ellos o con las que tenían mucho en común? En este caso, los grupos de objetores de conciencia se mudaban a una casa en los barrios más desfavorecidos de ciudades como Liverpool, Londres y Bristol, y ayudaban a aquellos que se habían quedado sin hogar a causa de los bombardeos. Estos grupos fueron verdaderos pioneros de una rama especial del trabajo social y, una vez finalizada la guerra, se convirtieron en las Family Service Units (Unidades de Servicio Familiar), que mantuvieron su actividad hasta 2006, año en que fueron absorbidas por la organización benéfica Family Action (Acción Familiar).

Los programas constructivos pueden tener un efecto sobre la percepción pública al comunicar de manera tangible la clase de mundo que los antimilitaristas buscan construir —con acciones más que con palabras— y, de alguna forma, apaciguar a un público que hasta entonces podría haberlos visto como una mera molestia o amenaza (por supuesto, muchos continuarán pensando así y si una persona está convencida de que el militarismo es la solución, entonces verá a los antimilitaristas como una "amenaza", porque nosotros lo que buscamos es derribar esa estructura y construir otro mundo). Sin embargo, este tipo de labor de "relaciones públicas" rara vez era el único objetivo de estas iniciativas. Como dijo Martin Luther King: "el enfoque novio-lento no transforma de inmediato el corazón del opresor. Primero actúa en el corazón y en el alma de quienes están comprometidos con ello. Les brinda más respeto por sí mismos, despierta en ellos recursos de fuerza y coraje que desconocían poseer". Los movimientos de objeción de conciencia han descubierto lo mismo. No se trata de conseguir resultados inmediatos en cuanto a cambios de comportamiento, política o actitud; iniciar un programa constructivo no significa que el militarismo vaya a terminar en ese mismo instante. Pero sí que consigas cambiar un poco el mundo cuando te organizas y vives dentro de él de otra forma. Luther King también dijo que, al fin y al cabo, la noviolencia sí que "sale ganando", ya que "toca al oponente y sacude su conciencia de tal forma que la reconciliación se vuelve una realidad.

Finalmente, la capacidad de poner en marcha este tipo de iniciativas depende de la capacidad de cada uno. Pensemos en los pequeños movimientos cuyos miembros son frecuentemente detenidos o encarcelados, y que cuentan con poco apoyo externo y escasos aliados. A ellos quizá les resulte imposible plantearse actuar en ámbitos que vayan más allá de la protección inmediata de los objetores de conciencia, al menos en muchos estadios de la vida del movimiento.


[1] Para mayor información sobre la trayectoria de Hannah, véase el capítulo 1: "La objeción de conciencia a lo largo de la historia".

[2] Anónimo. 2009, "Programa constructivo", Manual para campañas noviolentas, 1ª ed. (Londres: IRG).

[3] Pérez Barranco, Carlos. 2013, 'El movimiento de insumisión al servicio militar en España: en legítima desobediencia ", en El fusil roto [en línea] 30 de mayo, h ps://www.wri-irg.org/es/story/2013/el-movimiento-de-insumision-al-servicio-militar-en-espana-en-legitima-desobediencia>, visitado el 12 de junio de 2015.

[4] Para mayor información sobre este debate, favor de leer los capítulos sobre Servicio Alternativo de este libro.

Ir al siguiente capítulo: Rechazar la violencia, luchar contra la injusticia y crear alternativas: La objeción de conciencia en el contexto de las luchas noviolentas 

 

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