Violencias Invisibles: Investigación sobre violencia contra las mujeres ejercida por el ejército y la policía en Colombia

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Imagen de informe de violencia invisible
Author(s)
Natalia García Cortés

 

No es nuevo para nadie el impacto que el militarismo tiene sobre la vida de las personas. A veces puede ser más obvio o más fácil de ver, pero otras veces no es tan claro. El año pasado, la Acción Colectiva de Objectores y Objetoras de Conciencia (ACOOC), una de las organizaciones antimilitaristas en Colombia, realizó una investigación que tuvo como objetivo mostrar la realidad y las luchas de las mujeres que han sido víctimas de violencia, agresiones y feminicidios por parte de sus esposos y parejas y quienes a su vez son agentes de la fuerza pública (ejército y fuerzas policiales) en Colombia.

Esta investigación permite ver más claramente el vínculo entre patriarcado, violencia y militarismo. Compartir sus resultados puede alentar a los movimientos antimilitaristas y pacifistas a profundizar en los efectos invisibles del militarismo.

Estos son los tres aspectos que destaca la investigación:

Primero, cómo las mujeres se convierten en objeto de estándares y expectativas sociales. Existen imaginarios sociales y creencias de progreso, estatus social y éxito cuando una mujer se casa o involucra con un hombre que es parte de las fuerzas militares o policiales. La mayoría de mujeres que formaron parte de la investigación eran adolescentes cuando conocieron a sus esposos o parejas. Algunas de ellas reconocieron ser víctimas de violencia o control por parte de sus parejas, lo que resultó en estrés, depresión y ansiedad.

Según la investigación, de 2015 a 2017, la Fiscalía General recibió 4337 denuncias de violencia en contra de mujeres ejercida por miembros de la fuerza pública. 1306 fueron lesiones personales, seguidas de 890 casos de violencia doméstica. Los miembros del ejército son los más acusados de violencia contra la mujer, seguido por los miembros de la policía. Las estadísticas también muestran que de 2015 a 2017, 498 mujeres fueron víctimas de feminicidio por parte de agentes de la fuerza pública.

En segundo lugar, la investigación muestra lo difícil que ha sido, y sigue siendo, para las mujeres acceder a la justicia y la protección del estado. El ejército y la policía siguen un código militar de lealtad a la institución que establece que se deben seguir órdenes y obedecer a los superiores. La investigación pudo identificar la complicidad y la omisión de cualquier procedimiento judicial y legal, especialmente por parte de la policía, cuando las mujeres que fueron víctimas de violencia por parte de un miembro de las instituciones militares intentaron denunciar. En la mayoría de situaciones no se abren investigaciones, y las mujeres son amenazadas o instigadas a no presentar ninguna denuncia o manejar la situación internamente (el ejército y la policía tienen sus propios médicos, hospitales y "comisarias de familia"). Con esto, parece que es más importante proteger las carreras de los miembros de estas instituciones en lugar de salvaguardar la vida de las mujeres. La mayoría de los casos permanecen en la impunidad y las mujeres siguen completamente desprotegidas. De 2015 a 2018, solo 34 miembros de la fuerza pública fueron procesados ​​por cometer crímenes contra mujeres.

Tercero, cuando estos crímenes o casos son públicos, las instituciones evitan asumir cualquier responsabilidad y también los casos son cubiertos por los medios de manera irresponsable. En la mayoría de las noticias que la investigación analizó, los medios públicos usan generalmente como fuentes las declaraciones militares o policiales oficiales en las que se afirma que las instituciones no tienen ninguna responsabilidad en los casos. Asimismo, los medios públicos dan cobertura al caso dependiendo de cuán cruel o violento haya sido el crimen o el feminicidio. Si se trata de un caso considerado "menor", solo publican una historia corta, si es que alguna vez publican algo y las luchas de las víctimas y sus familias por la justicia y la protección nunca reciben su atención. 

Es difícil llevar a cabo proyectos de investigación como este. Los datos y la información disponible (como todo lo relacionado con la violencia contra las mujeres) es muy limitada. Sin embargo, este reporte es un primer paso para seguir investigando estos problemas y tomar medidas.

Si deseas leer el informe completo, puedes encontrarlo en español aquí.

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Trabajadora del Programa por el Derecho a Rechazar a Matar

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