Declaración objetora de conciencia israelí Tair Kaminer

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La campaña "Niégate a Ocupar" se solidariza con Tair Kaminer y Omri Barnes en 2016.
La campaña "Niégate a Ocupar" se solidariza con Tair Kaminer y Omri Barnes en 2016.

En este número de Broken Rifle, estamos republicando la declaración de objeción de conciencia de Tair Kaminer publicada por primera vez en 2016. Tair Kaminer, que se negó a servir en el ejército israelí (IDF), pasó más de 150 días en prisión entre enero y julio de 2016. Tras sus repetidas negativas a servir al ejército, el tribunal militar israelí finalmente eximió a Tair del ejército por "mala conducta". Entonces decimos: si todo el mundo "se comportara mal" de esta manera, ¡el mundo sería un lugar mucho más seguro!

"No me asusta la prisión militar - lo que realmente me asusta es que nuestra sociedad pierda su humanidad."

Mi nombre es Tair Kaminer, tengo 19 años. Hace unos meses terminé un año de voluntariado con los Boy and Girl Scouts israelíes en la ciudad de Sderot, en la frontera de la Franja de Gaza. En unos días, iré a la cárcel. Un año entero fui voluntaria en Sderot, trabajando con niñas/os que vivían en una zona de guerra, y fue allí donde decidí negarme a servir en el ejército israelí. Mi negativa viene de mi voluntad de contribuir a la sociedad de la que hago parte y hacer de ésta un lugar mejor para vivir, de mi compromiso con la lucha por la paz y la igualdad. Las/os niñas/os con los que trabajé crecieron en el corazón del conflicto y pasaron por experiencias traumáticas desde muy pequeñas/os. En muchas/os de ellas/os, esto ha generado un terrible odio, lo cual es bastante comprensible, especialmente siendo tan pequeñas/os. Como ellas/os, muchas/os de las/os niñas/os que viven en la Franja de Gaza y el resto de los territorios palestinos ocupados, en una realidad aún más dura, aprenden a odiar al otro lado. No se les puede culpar. Cuando miro a todas/os estas/os niñas/os, a la próxima generación de ambos bandos y a la realidad en la que viven, no puedo sino ver la continuación del trauma y el dolor. Y digo: ¡Basta!

Desde hace años no hay un horizonte político, ni un proceso de paz a la vista. No hay ningún intento de ningún tipo para llevar la paz a Gaza o a Sderot. Mientras el violento camino militar siga en pie, simplemente tendremos más generaciones creciendo con una herencia de odio, lo que sólo hará que las cosas empeoren aún más. Debemos detener esto... ¡ahora!  Por eso me rehúso a ser parte del ejército: No tomaré parte activa en la ocupación de los Territorios Palestinos y en la injusticia hacia el pueblo palestino que se perpetra una y otra vez bajo esta ocupación. No participaré en el ciclo de odio en Gaza y Sderot. La fecha de mi reclutamiento fue fijada para el 10 de enero de 2016. Ese día me reportaré al Centro de Inducción de Tel Hashomer, para declarar mi negativa a servir en el ejército - y mi voluntad de hacer un servicio civil alternativo.  En una conversación con algunas personas que me importan he sido acusada de socavar la democracia, aunque mi negativa a cumplir las leyes que fueron promulgadas por un Parlamento elegido. Pero los palestinos de los Territorios Ocupados viven bajo el gobierno de Israel, aunque no tienen ninguna voz en la elección de ese gobierno. Creo que mientras Israel siga siendo un país ocupante, seguirá alejándose cada vez más de la democracia. Por lo tanto, mi negativa es parte de la lucha por la democracia, no un acto antidemocrático. Me han dicho que estoy evitando mi responsabilidad en pro de la seguridad de Israel. Pero como mujer que considera a todas las personas como iguales - y a todas sus vidas como igualmente importantes - no puedo aceptar que el argumento de la seguridad se aplique sólo a los judíos . Especialmente ahora, cuando la ola o el terror continúa, cuando se hace claro y evidente que los militares tampoco pueden asegurar la protección de los judíos. Es muy simple - no se puede crear una isla de seguridad en medio de una ocupación opresiva. La verdadera seguridad sólo puede crearse cuando el pueblo palestino viva en libertad y dignidad, en su propio estado independiente junto a Israel.
 

Había quienes se preocupaban por mi futuro personal en un país en el que el cumplimiento del servicio militar se considera de suprema importancia en el tejido de las relaciones sociales diarias. Preocupados por mis perspectivas de futuro, sugirieron que sirva en el ejército, independientemente de mis opiniones - o al menos que no haga pública mi negativa. Pero a través de todas las dificultades y preocupaciones, elegí declarar mi rechazo abiertamente, para que todos/as lo oigan. Este país, esta sociedad, son demasiado importantes para mí. No puedo y no aceptaré guardar silencio. Esa no fue la forma en que fui criada, para cuidar sólo de mí misma y de mis preocupaciones privadas. La vida que he tenido hasta ahora ha sido de entrega y responsabilidad social, y así quiero que continúe.

Incluso si debo pagar un precio personal por mi negativa, este precio valdrá la pena si ayuda a poner la ocupación en la agenda del discurso público israelí. Demasiados israelíes no sienten directamente la ocupación y tienden a olvidarla en su vida cotidiana, vidas que son eminentemente seguras en comparación con las de los palestinos, o incluso de los israelíes que viven en el Néguev occidental (zona fronteriza de Gaza).

Se nos dice que la única forma es la vía militar violenta. Pero creo que es la forma más destructiva, y que hay otras. Quiero recordarnos a todos que existe una alternativa: negociaciones, paz, optimismo, una verdadera voluntad de vivir en igualdad, seguridad y libertad. Se nos dice que los militares no son una institución política, pero la decisión de servir en el ejército es altamente política, no menos que la decisión de negarse a servir en ella.

Nosotros, las/os jóvenes, debemos entender todas las implicaciones de tal decisión. Debemos entender sus consecuencias para nuestra sociedad. Después de haber reflexionado sobre estos temas, tomé la decisión de negarme a servir. No me asusta la prisión militar - lo que realmente me asusta es que nuestra sociedad pierda su humanidad.

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