Comunicado del Comité Ejecutivo de la IRG en relación a la crisis del COVID-19

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La Internacional de Resistentes a la Guerra está a punto de cumplir 100 años. Mientras celebramos la diversidad cultural, nos enorgullece decir que, como Internacional, creemos firmemente en la unidad de la humanidad. La situación provocada por el COVID-19 nos muestra que es la cooperación internacional, y no la confrontación,  el camino que los pueblos y las sociedades del mundo deben tomar, si tienen la intención de salvar la vida de sus miembros.

Durante casi 100 años, hemos insistido en que todas las guerras son crímenes contra la humanidad, y que las guerras NO son un estado natural de las cosas entre los humanos. Ahora que el mundo entero se enfrenta a una de las mayores crisis sociales y sanitarias de épocas recientes, necesitamos repetir lo que decimos todo este tiempo: ¡La lucha más importante es salvar las vidas de las personas, no matarlas!

En el aspecto económico, insistíamos, y aún insistimos, en que la guerra y los preparativos de guerra son un gran desperdicio de recursos. En lugar de ser utilizados para armas nucleares, aviones de combate, rifles y bombas de racimo, nuestro dinero debe invertirse en la atención médica, el medio ambiente, la educación y las necesidades sociales de la población. En lugar de dar dinero a los proyectos y la investigaciones militares, que de alguna forma nunca carecen de fondos, el dinero de los contribuyentes debería destinarse a la investigación médica, ambiental y social.

Muchas organizaciones e individuos que forman parte de la red de la IRG han realizado y publicado una serie de investigaciones, demostrando que invertir en las fuerzas armadas mientras se descuida el sistema de atención médica pondrá en peligro nuestras sociedades, en lugar de hacerlas más seguras. Muchos de nuestros miembros de la red, han sido multados por las autoridades fiscales, por negarse a pagar la parte de sus impuestos destinados a los preparativos militares y de guerra, dando ese dinero a una causa social. Ahora, más que nunca, la objeción fiscal al gasto militar debe ser despenalizada y se debe permitir que las personas asignen su dinero a las causas sociales si así lo desean.

Es inaceptable que incluso en la situación actual provocada por COVID-19, los medios de comunicación estén presentando a los militares como una institución que tiene un papel importante en la lucha contra el virus. Nada más lejos de la realidad, ya que su papel es mínimo y realizan tareas como la desinfección de espacios públicos, que pueden hacer perfectamente, profesionales civiles, o el mantenimiento del orden público y el cumpliendo del estado de emergencia, que tampoco es una tarea que se supone que deben hacer los ejércitos. Es aún más preocupante que los políticos y los medios de comunicación de todo el mundo utilicen el discurso militarista comparando la situación actual con la guerra, justificando así la presencia de los militares en la vida cotidiana de las personas.

Por lo tanto, La Internacional de Resistentes a la Guerra (War Resisters International) hace un llamado a las sociedades e individuos de todo el mundo para que rechacen la visión estrecha y xenófoba de la crisis actual, cancelen cualquier inversión adicional en el ejército y los preparativos de guerra, transformen y reemplace la industria militar por una industria que sirva para las necesidades de salud, sociales y ambientales, rechacen el uso de los militares en cualquier aspecto de la solución de la crisis provocada por COVID-19 y, por qué no decirlo, abolir los ejércitos y la guerra, para hacer del mundo un lugar mejor, más seguro y más justo.

Comité Ejecutivo de la Internacional de Resistentes a la Guerra

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