Apoyo a los objetores de conciencia y a los prófugos en el extranjero: la perspectiva de un defensor

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Rudi Friedrich, secretaria general de la organización Connection e.V. en Alemania, está consiguiendo tanto el reconocimiento de los derechos de los objetores de conciencia como el reconocimiento de la persecución a la que se tienen que enfrentar los objetores de conciencia y los prófugos a la hora de solicitar asilo. La organización colabora con grupos que se oponen a la guerra, al reclutamiento y al ejército. Además de Europa, la red se extiende por Turquía, Estados Unidos, Israel, Corea del Sur, América Latina y África. A los refugiados se les ofrecen servicios de consulta e información y apoyo para su autoorganización. Friedrich habla del tema de apoyar a los objetores de conciencia y a los prófugos en el extranjero.

Aproximadamente mil hombres, obligados al servicio militar, se están yendo de Ucrania mientras escribo estas palabras, a principios del año 2015. Obviamente no quieren participar en una guerra contra sus vecinos. Uno de ellos, quien huyó a Alemania, nos contó lo siguiente: «Nací en Donetsk y crecí allí. Vivíamos en una zona de guerra cerca de Donetsk. No quería luchar ni en el ejército republicano de Donetsk ni en el ejército ucraniano. La guerra es un error. No quiero luchar contra mis vecinos ni contra mi propia familia». Durante más de 20 años, la organización Connection e.V., con sede en Alemania, ha apoyado a los objetores de conciencia y a los prófugos de cualquier género.

Una decisión personal con consecuencias políticas

En los países que gozan de un reconocimiento legal para los objetores de conciencia, suele existir la idea implícita de que un objetor de conciencia ha decidido no ir a la guerra bajo ningún concepto. En ocasiones, parece que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas acepta esta postura automáticamente con una de sus declaraciones que dice que «la objeción de conciencia al servicio militar se deriva de principios y razones de conciencia, incluidas profundas convicciones, surgidas por motivos religiosos, morales, éticos, humanitarios o similares» [1]. La objeción de conciencia selectiva normalmente no se acepta, aunque existen ejemplos que demuestran lo contrario.

Durante las guerras yugoslavas, por ejemplo, los hombres que habían terminado el servicio militar pero no querían luchar contra otros yugoslavos fueron reconocidos como objetores de conciencia con derecho a tener asilo concedido por la Asamblea Parlamentaria Europea[2].

Esta cuestión es fundamental para trabajar con los objetores, con los resistentes, con los evasores del servicio militar y con los prófugos en época de guerra. De hecho, la mayoría de ellos no se definirían como objetores de conciencia, ya que decidieron irse por una situación concreta: no estar en la guerra. No se rigen por las convenciones internacionales, sino que siguen sus propias convicciones. Sus motivos pueden ser no luchar contra sus vecinos, no luchar por los objetivos del Gobierno, no combatir en una guerra imperialista o no participar en una guerra ilegal o en actos ilegales. Para la mayoría de ellos, abandonar su país natal es la única alternativa que tienen para no ser reclutados ni enviados a zonas de guerra, pero es importante señalar que la opción de abandonar sus hogares y huir de sus países no es tan sencilla para todos los que se enfrentan al servicio militar; depende mucho de factores sociales y personales, tales como el dinero, la clase social, la familia, la suerte, etc.

A pesar de que son decisiones personales, algunas tienen un gran impacto en las sociedades que las sufren. Los objetores de conciencia y los prófugos están demostrando que existen diferentes posibilidades de actuación cuando se trata de enfrentarse a una lógica de guerra planteada por los grupos dominantes y el ejército, quienes solo entienden de aliados o enemigos, de batallas y de guerras. Aunque realizar el servicio militar es de obligado cumplimiento, los objetores de conciencia son pruebas vivas de que todo el mundo es capaz de elegir. Desafían el principio del mandar y obedecer que define el militarismo; es un paso hacia la emancipación.

¿Cómo podemos apoyar a los objetores de conciencia?

Hay muchas preguntas que quedan por contestar antes de que podamos decidir cómo apoyar a los objetores de conciencia y a los prófugos en época de guerra. ¿Existe algún derecho legal de la objeción de conciencia en el que se puedan apoyar? ¿Hay otros modos de evitar el reclutamiento? ¿A qué tipo de persecución se tendrían que enfrentar? ¿Cómo podrían dejar su país? ¿Cómo podrían acceder a otros países? ¿Existe la posibilidad de quedarse o pedir asilo? ¿Se consideran a sí mismos «traidores»? ¿Les gusta hablar en público? ¿Quieren permanecer activos en la lucha contra la guerra y el militarismo?

En este artículo presento algunas ideas para la puesta en práctica de este trabajo, haciendo hincapié en las cuestiones de cómo se puede apoyar a los objetores de conciencia como refugiados en el extranjero.

Información general sobre los países de origen

Uno de los pasos fundamentales de nuestra labor es recoger información sobre las leyes, las sentencias judiciales y el proceso de la objeción de conciencia y la deserción en diferentes países. Afortunadamente, existen diversas recopilaciones proporcionadas por organizaciones tales como la Oficina Europea de Objeción de Conciencia (EBCO por sus siglas en inglés), la Oficina Cuáquera ante las Naciones Unidas (QUNO por sus siglas en inglés), el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG). En respuesta a la petición de un recluta georgiano procedente de Abjasia, nuestro becario buscó información sobre qué leyes están en vigor en Abjasia y en Georgia. Tardó tres días. Lo más sorprendente fue que la información de Wikipedia era totalmente incorrecta (¡Cuidado!). Pero, finalmente, logró encontrar datos verídicos.

Otra fuente muy importante para nuestra tarea es la información proporcionada por grupos y organizaciones que trabajan en el país de origen. Si existen, es probable que tengan contacto con los objetores de conciencia y los prófugos a nivel local y podrían ponernos en contacto con abogados locales. Pueden entender las leyes y las normas en el idioma correspondiente. Asimismo, pueden obtener información sobre el uso práctico de dichas leyes. En algunos casos, como en el de Eritrea, tales grupos no podían formarse existiendo una dictadura. Aquí logramos ponernos en contacto con los grupos que permanecen en el exilio.

Y una tercera fuente fundamental son los mismos refugiados. En muchas ocasiones, las autoridades responsables de la petición de asilo ponen en duda sus testimonios y aseguran que las declaraciones de los refugiados son falsas. Pero en algunos casos ha existido la posibilidad de recuperar su credibilidad, como fue el caso de Eritrea. Entrevistamos a diez prófugos y evasores del reclutamiento y les dejamos tiempo y espacio para contar sus historias, una experiencia totalmente nueva para ellos. Tradujimos los testimonios y los publicamos junto con los testimonios de otras organizaciones. De esta manera pudimos tener una documentación segura y fiable sobre la situación de los objetores de conciencia en Eritrea, la cual publicamos en un folleto y mandamos a diversos abogados y tribunales. Como consecuencia, hubo un aumento considerable de aprobaciones de peticiones de asilo.

Información general sobre los objetores de conciencia y el asilo

Este principio sigue existiendo a nivel de las prácticas nacionales de asilo en cuanto a que la persecución de los objetores de conciencia no es motivo suficiente para garantizarles la condición de refugia-dos, aunque en su país de origen no exista un derecho para los objetores de conciencia, incluso en época de guerra. En el pasado, las solicitudes solo se aceptaban en aquellos casos en los que el objetor tenía que enfrentarse a duras persecuciones o si era considerado enemigo del gobierno. Además, una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sostenía que «las personas que se vean obligadas a salir de su país de origen solo por razón de una objeción de conciencia a la colaboración en la imposición del apartheid mediante el servicio en fuerzas militares o policiales» deberían obtener asilo[3]. Siguiendo esta idea de una manera más general, una directiva de la Unión Europea reconoce desde el año 2004 que la persecución de los objeto-res que se niegan a formar parte de una acción ilegal o de una guerra ilícita podría ser un motivo para que les otorguen la condición de refugiado. Y, con la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el caso de Bayatyan contra Armenia en 2011, se ha recono-cido por primera vez que la objeción de conciencia es un derecho humano ligado al derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión regulado en el artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos[4]. Ambos acontecimientos supusieron un cambio en el contexto legal para la Unión Europea y el Consejo de Europa, del que forman parte todos los miembros de la Unión Europea y otros países europeos.

Para otras regiones también sería posible remitirse a diferentes recomendaciones proporcionadas por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas o por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) recogidas en su directriz nº 10 sobre protección internacional: «En los países donde ni la exención ni el servicio alter-nativo son posibles, será necesario realizar un análisis cuidadoso de las consecuencias para el solicitante. Por ejemplo, cuando el individuo puede ser forzado a realizar el servicio militar o a entrar en combate en contra de su conciencia, o por el hecho de negarse a realizarlo, el riesgo de ser sometido a enjuiciamiento y castigo desproporcionado o arbitra-rio podría suponer persecución⁴². Además, la amenaza de tal enjuiciamiento y castigo ejerce presión sobre los objetores de conciencia a cambiar sus convicciones, violando su derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de creencias, por lo que también podría cumplir con el criterio de persecución». Todo ello se podría utilizar para proporcionar argumentos a favor de quienes solicitan asilo, en los casos en los que este derecho humano no se garantice en sus países de origen.

Este avance es positivo. No obstante, tales posibilidades todavía son consideradas como una excepción del principio fundamental o como recomendaciones que no hay por qué seguir necesariamente. Además, durante el proceso de asilo, las autoridades comprobarán si el objetor de conciencia es fiable o no debido a la necesidad de tener una convicción profunda. En la práctica, esto es una restricción clara que excluye a un gran número de las personas que se hallan en proceso de obtener la condición de refugiado.

Asesoramiento

La información básica indicada puede ser muy efectiva como apoyo para los objetores de conciencia y los prófugos en época de guerra. En el pasado, con la ayuda de la organización Connection e.V., centenares de personas fueron capaces de obtener la condición de refugiado. A continuación, se exponen algunos pasos prácticos para conseguir tal objetivo:

  • Escuchar y tomar notas. El primer paso es ponerse en contacto con el refugiado y escuchar su historia, sus experiencias y hechos relacionados con el servicio militar, el reclutamiento, la deserción y sus motivaciones personales. Obviamente, esto requiere medios para interpretar o traducir.

  • Investigar, como ya se ha mencionado anteriormente. Naturalmente, esto se podría y se debería hacer en colaboración con los refugiados.
  • Publicar información básica en varios idiomas. Tanto los asesores que están en otros países como los refugiados necesitan una información precisa y fiable. También necesitan un conocimiento básico de cómo ser reconocidos como objetores de conciencia durante el proceso de solicitar asilo en diferentes países y de cómo se realiza dicho proceso.
  • Encontrar abogados. Debido a que la situación legal es confusa e involucra el derecho internacional y el derecho comunitario, existe la necesidad de encontrar abogados que tengan experiencia o que sean capaces de familiarizarse con estas cuestiones y estén dispuestos a colaborar.
  • Encontrar partidarios de la causa. Cuando no es posible tener contacto debido a la distancia, existe la necesidad de encontrar aliados y grupos locales que puedan mantener un contacto directo con el refugiado.

Auto organización

Como ya se ha mencionado con anterioridad, el paso fundamental para apoyar a los objetores de conciencia y a los prófugos en su solicitud como refugiado es escuchar sus historias. Uno de ellos ha relatado lo siguiente: «En casa no podemos ni hablar sobre ello. No existe la posibilidad de oponerse. Simplemente te vas. Pero ahora he visto que sí es posible oponerse. Hay personas que trabajan en contra del Gobierno de una manera organizada. Da gusto ver eso».

Cuando escuchamos sus historias y les decimos que queremos ayudarles, es probable que vean por primera vez que su decisión de negarse a ir a la guerra y rechazar el servicio militar es un paso positivo. En su sociedad natal, y en su éxodo, este paso muchas veces es considerado una traición. Frecuentemente, están desesperados por estar en conflicto con sus convicciones y con la reacción de sus sociedades. Pero también es el primer paso para darse cuenta de que son fieles a su decisión.

Pero no están solos. Como hay miles de objetores y prófugos del mismo país, como por ejemplo de Ucrania, debería haber más personas solicitando asilo. ¿Es posible reunirlos? ¿Es posible ponerles en contacto entre ellos? Estando en grupo, se podrán dar cuenta de que no están solos. Estando en grupo, se podrán dar cuenta de que tienen objetivos o un conocimiento en común sobre la situación de su país de origen. En el pasado, en la antigua Yugoslavia, en Rusia, Grecia, Estados Unidos, Angola, Eritrea o Turquía ya se habían establecido grupos así.

Tales grupos autoorganizados pueden ser un recurso fundamental para el asesoramiento. Los activistas conocen la situación de su país de origen, hablan el mismo idioma y se han enfrentado a las mismas respuestas despectivas durante su proceso de solicitud de asilo. Pueden intercambiar sus experiencias y mantener contactos informales y apoyarse entre ellos, lo cual puede ayudar en situaciones precarias.

En Alemania, estos grupos se reunían mientras los activistas querían hacer públicas sus propias exigencias sobre el proceso de solicitar asilo y la situación de su país de origen. Exigían que terminara la guerra, que dieran apoyo a los objetores de conciencia y a los prófugos y que les garantizaran el asilo. De esta manera, se están convirtiendo en los portavoces de los muchos que no se atreven a manifestarlo públicamente, y podrían llegar a tener un gran impacto político.

Todo ello implica trabajar en el exilio, con las dificultades habituales que conlleva esa experiencia: los solicitantes de asilo no tienen por qué conocer necesariamente el contexto político de su nuevo país y tienen que enfrentarse a un nuevo idioma durante el proceso de asilo. La guerra en el país de origen provoca una falta de confianza y una polarización en el extranjero. En algunos casos, los servicios secretos del país de origen actúan también en el extranjero. Muchos de los activistas no tienen experiencia en el mundo de la política, en debatir o preparar actividades políticas, en cómo colaborar en un grupo, etc. Así pues, es muy importante ofrecerles ayuda y apoyarles en estos aspectos. Podría ser útil ofrecerles información sobre la situación política de su país de asilo, ayudarles con los procesos de tomar decisiones en grupos, etc., pero nunca con la intención de condicionar su opinión.

Conclusiones

El objetivo de la organización Connection e.V. es trabajar en contra de la guerra y facilitar o animar a las personas y grupos a que trabajen en contra de ella. Hemos decidido centrarnos en la cuestión de los objetores de conciencia y en las cuestiones planteadas sobre el asilo porque hemos visto que cada persona que decide negarse al reclutamiento y a la guerra está obstaculizando el mecanismo militar. Con nuestro trabajo nos hemos dado cuenta de que no solamente podemos ayudar a cientos de personas, sino que también podemos fomentar significativamente el antimilitarismo en otros países.

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[1] Consejo de Derechos Humanos de la ONU. A/HRC/RES/24/17, Sesión 24, 27 de septiembre 2013. Aprobado sin voto.

[2] Takemura Hitomi 2009, International Human Right to Conscientious Objection to Military Service and Individual Duties to Disobey Manifestly Illegal Orders, (Berlin, Heidelberg: Springer Verlag), p. 91-92.

[3] La Asamblea General de la ONU, Resolución 33/165, 20 de diciembre 1978.

[4] La Corte Europea de los Derechos Humanos, Tribunal Principal, El Caso de Bayatyan v. Armenia, Numero de solicitud. 23459/03. Juicio 7 de Julio 2011. NP: Directriz sobre Protección Internacional no. 10 (HCR/GIP/13/10), 3 de diciembre 2013

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