Opinión: Una perspectiva queer antimilitarista ante el rechazo a la política de “no lo preguntes, no lo digas” en EEUU

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En diciembre de 2010, el senado de EEUU votó para rechazar la política de “no lo preguntes, no lo digas” (DADT, por sus siglas en inglés) introducida por el entonces presidente Bill Clinton en 1993 en relación con gays y lesbianas en las fuerzas armadas. El presidente Obama firmó el decreto el 22 de diciembre de 2010. Aunque la proposición de ley no será aplicada de forma inmediata, ya está siendo aplaudida como una gran victoria para gays y lesbianas en los EEUU. En estos momentos, aún no se conoce cuando van a detenerse los procesos de expulsión actuales o futuros en contra de personal de las fuerzas armadas que abiertamente se declara gay o bisexual, si va a ser de inmediato, tras la firma de la proposición de ley por Obama, tras el periodo de dos meses que sigue a la revisión de la proposición o en otro momento futuro. Se espera que la ley sea totalmente implementada dentro de la estructura militar para el fin de 2011.

Entonces ¿son buenos tiempos para nosotros los queers? Es poco probable. Con el rechazo de la política DADT, la homofobia no desaparecerá del mundo militar. Y es una ilusión pensar que pueda existir un ejército no homófobo, tanto como uno que no sea racista o sexista. Las fuerzas armadas han sido y son una institución fundamentada en ciertos conceptos de la masculinidad, que se inculcan en sus soldados, y que son necesarios para que funcionen. Esto no cambia al permitirse a las mujeres entrar en el ejército (en 2006, el diario The Guardian publicó que el durante el año pasado el 99% de mujeres militares declaraban haber estado sujetas a algún tipo de comentario o material sexual por parte de sus colegas masculinos), ni cuando las minorías étnicas son admitidas. Tampoco será diferente para el colectivo LGBT (Lesbian, Gay, Bisexual, Transexual) cuando ahora se les permita formar parte de las fuerzas armadas.

Sin querer dar la impresión de estar a favor de la política DADT – cualquier discriminación de la gente queer (o de cualquier persona) es mala – no creo que merezca celebrarse como una gran victoria para nosotros y nosotras. De hecho, creo que centrarse en DADT como elección estratégica por parte de la corriente principal del movimiento LGBT en los EEUU ha sido un error – hubieran habido muchos más temas relevantes para un abanico más amplio de LBGT, como la no discriminación en la ley de empleo y de la vivienda, el rechazo a las leyes de sodomía, el ataque a la escena gay no comercial y abierta con los temas sexuales, etc. Elegir específicamente la política DADT y el matrimonio gay (otra elección estratégica equivocada) representa un intento de normalizar y encauzar al colectivo LGBT, un corte con el anterior enfoque más radical de cambio social del movimiento LGBT, que no tenía como objetivo beneficiarse de algunos de los privilegios de la sociedad, sino que buscaba acabar con estos privilegios. En lugar de decir “los gays al ejército”, nosotros como queers deberíamos reclamar a los heterosexuales que salieran del mismo, y abolir esta institución militarista, machista y homófoba de una vez por todas. ¿Utópico? quizás, pero un ejército no homófobo no lo es menos.

El rechazo de la política DADT, incluso antes de que se aplique, tiene consecuencias enormes para la comunidad queer. Podemos asumir que ahora que los reclutadores castrenses empezaran pronto a dirigirse a los queers para enlistarles, presentando a las fuerzas armadas como una entidad que ofrece trabajo con igualdad de oportunidades. Esto es exactamente lo que pasó en el Reino Unido tras el fin de la prohibición de que gays y lesbianas participaran en el ejército, de acuerdo con una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 1999. Hoy día, el ejército está presente en los desfiles del orgullo gay (según la organización británica de LGBT Stonewall, las tres fuerzas armadas marcharon uniformadas en el Día del Orgullo Gay londinense en 2008), y publica anuncios en las revistas gays y lesbianas. En febrero de 2005 la Marina Real se incorporó al programa “Diversity Champions” de Stonewall, seguida por la Royal Air Force en noviembre de 2006 y por el Ejército en junio de 2008, “para promover unas condiciones de trabajo adecuadas para todos los empleados, existentes o potenciales, y para asegurar un trato igualitario para lesbianas, gays y bisexuales”. Esto es o muy ingenuo o simplemente estúpido.

En conclusión, para mí el rechazo a la política DADT simplemente representa una nueva fase en nuestra lucha, y un nuevo nivel de militarización de las vidas queer. Es urgente desarrollar recursos para contrarrestar esta militarización, como Bash Back, la guía queer de anti-reclutamiento de Denver y otro material anti-reclutamiento dirigido al colectivo queer. ¡No queremos caminar derechos!

Fuentes: Rechazo al decreto “No lo preguntes, no lo digas” en 2010, 15 de diciembre de 2010; Bash Back! Denver: Sé uno de esos queers de los que has oído hablar: ¡perjudica la capacidad de lucha del ejército!, mayo de 2009; Washington Post: ¿Es el rechazo a la política “no preguntes” el fin o el principio para los derechos del colectivo gay?, 20 de diciembre de 2010; The Guardian: Se extiende el acoso sexual en las fuerzas armadas, 26 de mayo de 2006; BBC News: Reino Unido. Los gays ganan la batalla legal militar, 27 de septiembre de 1999; Stonewall: Lesbianas, gays y bisexuales en las fuerzas armadas, 2 de febrero de 2011

Andreas Speck

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