Desmilitarizando la policía

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Police stand and sit by the side of the road.  Their shields and helmets are laid out in rows on the road.
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Mientras que en todas partes del mundo se puede observar claramente un evidente cambio hacía una policía militarizada existen, sin embargo, varios ejemplos que muestran la voluntad de desmilitarizar a la policía; en la mayoría de los casos como reacción al fin de un conflicto violento o la caída de un régimen dictatorial. En muchos de estos casos la policía militarizada ha tendido a resurgir en una versión adaptada.
Antes de la caída del dictador indonesio, Suharto, en el año 1998, las fuerzas armadas y la policía eran una unidad conjunta con una sola cadena de mando. Después de la caída de Suharto, se separó a las dos instituciones y también se llevaron a cabo esfuerzos para eliminar a los militares del cuerpo de la policía.

La “Guerra contra el terrorismo” ha sofocado este proceso y la brutalidad policial es un problema creciente bastante común, con respecto al Cuerpo de las Brigadas Móviles (una policía armada paramilitar) y el Destacamento Especial 88 (las fuerzas anti-insurgentes especiales de la policía de los EE.UU.), ambas instituciones operaron en Papua Occidental durante la ocupación, para actuar contra manifestantes que exigen independencia, lo que representó una preocupación especial.

Cuando el sistema de apartheid había encontrado su fin en 1994, la policía sudafricana recibió “nuevas formaciones para “solucionar y manejar” en vez de “simplemente controlar” a las multitudes”, además se les concedió nuevos grados no militares. No obstante, se reintrodujeron rangos militares para las fuerzas policiales en 2010, en respuesta a los muy altos índices de delincuencia. Unidades policiales de Francia llevaron a cabo trabajos de formación incluyendo “técnicas descritas como “paramilitar” y basadas en el uso de la fuerza”. En la masacre de Marikana en el 2012, fuerzas policiales con armas pesadas mataron a tiros a 34 mineros que estaban en huelga; “La BBC informó que la policía tenía acceso a armas en aquel día, incluyendo una ametralladora de 40mm montada en un vehículo” (Tabassi y Dey, 2016).

Turquía ha vivido la militarización de la policía en el marco de la presunta desmilitarización de la sociedad en general. La competencias extrajudiciales de la policía se han ampliado considerablemente utilizando la apropiación del legado del golpe militar del año 1980, justificado por detener el poder y la influencia de los militares en la política. Un ejemplo es la incorporación de las Unidades de Intervención Inmediata (Çevik Kuvvet) y los Equipos de Operaciones Especiales (Özel Harekat Timleri), ambos grupos han sido establecidos oficialmente directamente después de un golpe militar. Justamente después del fracaso del golpe militar en julio de 2016 el Ministerio de Asuntos del Interior absorbió la Guardia Civil, que previamente fue parte de las Fuerzas Armadas para la policía local.

Del mismo modo, en Colombia muchos se están preocupando por la militarización de la policía en el marco de la desmilitarización después de que había entrado en vigor el acuerdo de paz, concertado entre el gobierno colombiano y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) el 24 noviembre de 2016.

Desde que firmaron el acuerdo de paz, más de 100 líderes de varios movimientos sociales diferentes han sido asesinados. Las Fuerzas Armadas de Colombia están desarrollando una nueva doctrina militar llamada “la Doctrina de Damasco”, como objetivo tiene el fortalecimiento de las fuerzas armadas para llegar a ser el interlocutor principal con la sociedad civil y así controlar todos los asuntos militares dentro del Estado.

Actualmente, la policía de Corea del Sur está viviendo un proceso de desmilitarización que intenta eliminar la posibilidad de reclutar miembros de las fuerzas policiales para los servicios militares hasta el año 2023. Por primera vez, en 1982, se introdujo la conscripción en las Unidades de la Policía de Combate, que pertenecían a las fuerzas policiales, lo que tenía como meta “localizar espías trabajando para Corea del Norte y mantener el orden público” (Park, 2017). Se disolvió a la Policía de Combate en 2013, pero los reclutas seguían realizando casi las mismas funciones militares. Una de las tareas más importantes de los reclutas de la policía fue enfrentarse a los manifestantes durante manifestaciones políticas. Queda por ver cuáles son los impactos de este paso hacía la desmilitarización y las consecuencias que tendrán con respecto a las fuerzas policiales en general.

 

Tara Tabassi (Liga de Resistentes a la Guerra) y Andrew Dey (Internacional de Resistentes a la Guerra)

Members of Indonesia's

Como activistas antimilitaristas estamos bien posicionados para ver el poder que ejerce la policía en industrias de armamento y agendas militaristas tan amplias. La comprensión de este poder policial en los distintos contextos del mundo es clave para que los activistas que luchan contra la militarización puedan mantener el control sobre el poder policial en nuestras comunidades. Las fuerzas policiales suelen actuar para mantener una distribución del poder statu quo injusta en la sociedad y tienden hacia enfoques hegemónicos donde unos tienen el poder sobre otros, en especial cuando la percepción de amenaza es alta – la policía es una forma de control social y la militarización aumenta su poder. La militarización significa fusiles, tanques armados y drones, pero también es un estado de ánimo. Las mentalidades militarizadas han impregnado muchas fuerzas policiales y han aumentado radicalmente la fuerza de la violencia policial contra nuestras comunidades.

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