El Fusil Roto

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Un soldado de pie con un arma, usando una máscara facial
Issue number
113
Respuestas militarizadas a la pandemia del Covid-19

Desde principios de 2020, nuestro mundo ha cambiado completamente. Muchas de las cosas que dábamos por sentadas como parte de la vida normal se han vuelto imposibles, o mucho más difíciles; salir con amistades, ir a la tienda, viajar incluso a cortas distancias de nuestras casas (y mucho menos alrededor del mundo), reunirse para fiestas (¡o protestas!)...

Y sin embargo, de muchas otras maneras, nuestro mundo no ha cambiado en absoluto. Mientras los gobiernos de todo el mundo se apresuraban a responder a la pandemia del Covid-19, que se extendía rápidamente, muchos recurrieron a viejas jugadas: miedo, violencia y militarización. Incluso cuando las comunidades de todo el mundo encontraron una enorme variedad de formas creativas de responder a la pandemia, creando resistencia y conexión incluso cuando el miedo y la confusión se apoderaron de ellas, los gobiernos utilizaron su fuerza militar para imponer violentamente el confinamiento y aprovechar la situación para su propio beneficio político. Como siempre, han sido las comunidades más desfavorecidas y marginadas las que se han visto directamente afectadas.

Para esta edición de El Fusil Roto contactamos activistas de todo el mundo, pidiéndoles que describieran las diversas formas en que se han militarizado las cuarentenas por el Covid-19, mostrando que las respuestas militarizadas a la pandemia muestran lo profundamente arraigado que está el militarismo. Al mismo tiempo, la crisis del Covid-19 es una oportunidad para que nuestros movimientos reflexionen, reevalúen y se reagrupen.

¡También estamos emocionados de que esta sea la primera edición de El Fusil Roto que se imprimirá y distribuirá durante mucho tiempo! Durante varios años, El Fusil Roto ha estado disponible exclusivamente online, pero creemos que ahora es el momento de explorar de nuevo otras formas de distribuir su contenido Esperamos que la producción y distribución de El fusil Roto contribuya, eventualmente, a las finanzas de la IRG y apoye nuestro trabajo. Si desean suscribirse para recibir la versión impresa (por ahora, únicamente en inglés) pueden ingresar a https://wri-irg.org/en/the-broken-rifle-subscriptiono enviar un correo electrónico a info@wri-irg.org.

“Dispárenles hasta que estén muertos”. Estas fueron las órdenes del presidente filipino Rodrigo Duterte, sobre la forma en laque los soldados y el gobierno de los países deberían utilizar un enfoque "similar al de la ley marcial" para hacer cumplir el estricto confinamiento impuesto para limitar el impacto de la pandemia de coronavirus.

En octubre de 2019, en Chile, se generó un histórico estallido social (inesperado para la gran mayoría). En este escenario, el actual gobierno intentó amortiguar y calmar las desbandadas protestas que se dieron casi todos los días. Con los militares en las calles, junto a la policía comenzó una fuerte represión a las y los manifestantes de todo Chile. Llegó marzo y comenzaron los primeros casos de Covid-19 en el país. A medida que los casos aumentaban y comenzaba el miedo generalizado, el gobierno tuvo la gran oportunidad de desviar la atención mediática de la protesta hacia la emergencia sanitaria.

Israel es un estado altamente militarizado con una sociedad altamente militarizada, y la pandemia del COVID-19 ha interactuado con esta militarización de diversas maneras: como cubierta y excusa para la violencia contra los palestinos y como pretexto para reforzar las tendencias autoritarias en general.

Esta carta propone que el desarme humanitario puede abrir el camino hacia un mundo pospandémico mejorado. La carta hace un llamado a los estados, las organizaciones internacionales y la sociedad civil a seguir su ejemplo para crear una “nueva normalidad”. Está abierta a la firma de las organizaciones de la sociedad civil.

$1,917,000,000,000. O 1,9 billones de dólares. De cualquier forma en que lo escriban, es mucho dinero gastado en militarismo: en la producción y desarrollo de armas, en soldados, en guerras, en bases, en sistemas de mando y apoyo, en represión.

Ocho jóvenes ugandeses se moviían por las calles de una Kampala aún militarizada. Golpeaban cacerolas vacías para exigir comida, que el gobierno había prometido distribuir. Por este "crimen" ruidoso del 17 de junio, la policía los metió en una pequeña celda en la Prisión de Máxima Seguridad de Kitalya.

La pandemia es una crisis que supone tanto una amenaza para las comunidades marginadas como una oportunidad para un cambio social radical. Para aprovechar esa oportunidad tenemos que repensar la forma en que trabajamos en los movimientos sociales y elaborar cuidadosamente una estrategia para avanzar mediante amplias alianzas, movilizaciones masivas de acción directa y una comprensión de la "resistencia constructiva".

En Colombia la reacción frente a la pandemia, hasta el momento, ha manejado la más clásica retórica nacionalista y militarista que se sustenta en una guerra contra un enemigo común y que despliega una respuesta de acción militar en los territorios. 

El Ministerio de Defensa del Reino Unido está utilizando la pandemia del Covid-19 para revertir una crisis de reclutamiento de larga data, que le ha hecho perder sus objetivos de enlistamiento durante los últimos seis años, y para reparar el daño a su reputación por las campañas militares en Iraq y Afganistán.

Brasil podría haber seguido el camino de varios países latinos para combatir la pandemia COVID-19: el uso de la fuerza. Sorprendentemente, no hay tropas imponiendo la cuarentena en territorio nacional durante la pandemia de COVID-19.