Cómo Francia participa en el conflicto de Yemen

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Saudi military personnel marching.
Saudi military personnel marching. Source: flickr/CC2.0

Publicado originalmente en OrientXXI, usado con autorizaciòn.

Desde hace dos años, los países más ricos de Oriente Próximo -y del mundo- vienen librando la guerra contra los más pobres, y ha continuado sin cesar, en gran medida ignorada por nuestros políticos y medios de comunicación. El 26 de marzo de 2015, Arabia Saudí y otros diez países lanzaron una campaña de ataques aéreos en Yemen contra los hutíes. Abdel Malek Al-Houthi y sus seguidores, al concluir una alianza con su antiguo adversario, Ali Abdullah Saleh, obligaron a dimitir al presidente de transición Abdrabbuh Mansur Hadi. Al comienzo de la ofensiva saudí, los hutíes ocuparon Sanaa, la capital, así como Adén, la ciudad más grande del sur. Hadi había pedido ayuda y los saudíes y sus aliados afirmaban que querían ponerlo de nuevo en el poder y contrarrestar la influencia de Irán. El Consejo de Seguridad respaldó su iniciativa y Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos suministró el armamento

Estados Unidos y el Reino Unido son acusados regularmente de complicidad en crímenes de guerra por sus entregas de armas a Arabia Saudí, al frente de una coalición árabe de diez ejércitos. Francia, sin embargo, no ha sido objeto de acusaciones de ese tipo, a pesar de su larga colaboración con el reino saudí y varios de sus aliados. A partir de 2010, París decidió centrarse más en los países del Golfo para impulsar sus exportaciones de armas. Las autoridades francesas abrieron una base militar en Abu Dabi para las pruebas de maquinaria, a riesgo de comprometer la independencia política del país en aras de la venta de armas.

En 2016, alrededor del 50% de los pedidos realizados a la industria francesa procedían de Oriente Medio. La monarquía saudí es su cliente número uno, ya que ha adquirido entre 2010 y 2016 casi nueve mil millones de euros en armamento, lo que representa entre el 15 y el 20% de las exportaciones anuales de armas de Francia. Estas armas se adaptan fácilmente a las condiciones del Yemen, ya que se fabricaron en respuesta a las necesidades de los países del Oriente Medio, todos ellos ricos y en guerra o afectados por la inestabilidad crónica. Según los datos no divulgados hasta ahora proporcionados por el Observatoire des Armements, Francia y Arabia Saudí recurrieron encubiertamente a un contrato destinado al Líbano para preparar la guerra en Yemen.

Un mercado lucrativo

Se cree que los bombardeos de la coalición -incluidos muchos "errores" que equivalen a crímenes de guerra y que hasta ahora Arabia Saudí ha logrado evitar que la ONU investigue- han matado a 10.000 civiles, según los datos recopilados desde enero de 2017 (la cifra exacta se desconoce). La ONU y varias ONG informan sobre hambruna, una epidemia de cólera y miles de heridos y desplazados. Una "catástrofe enteramente debida a la intervención humana", como nos recuerda el último informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Por no mencionar la destrucción parcial de la antigua ciudad de Saná, patrimonio de la humanidad, y el refuerzo de Al-Qaida en la Península Arábiga (AQAP):"AQAP es más fuerte que nunca. Mientras que ISIS aparece en los titulares [...] Al-Qaida es un modelo de éxito". Concretamente, "ha logrado explotar una floreciente economía de guerra", escribe April Longley Alley.

Arabia Saudí ha invadido Yemen con fusiles de asalto Steyr AUG, y algunos han terminado en manos de AQAP. Uno de los asesinos de Charlie Hebdo afirmó pertenecer a esa organización, lo que plantea la cuestión del desvío de armas a grupos terroristas.

Sin embargo, el Tratado sobre el Comercio de Armas (ATT), ratificado por Francia el 2 de abril de 2014, prohíbe la exportación de armas que puedan utilizarse en violación de las normas internacionales de derechos humanos. Francia no sólo prosiguió con sus ventas de armas a los beligerantes después de marzo de 2015, sino que la intensificó: aviones de combate Rafale a Qatar y Egipto, un muelle de aterrizaje de helicópteros Mistral y una fragata multipropósito FREMM a Egipto, vehículos blindados Sherpa Light construidos por Renault y helicópteros Caracal construidos por Airbus Industries a Kuwait. Como acreedor de algunos de estos países, Arabia Saudí tiene los medios para atraerlos a la guerra y pueden prestar las armas vendidas a sus aliados o servir a sus objetivos militares.

“En 2015, Francia concedió únicamente a Arabia Saudí licencias por valor de 900 millones de euros para bienes militares entregados ese mismo año. [...] En ningún momento el gobierno ha indicado en los últimos dos años que haya rechazado, cancelado o suspendido ninguna licencia de exportación", según Amnistía Internacional.

Arabia Saudí: un cliente mimado

La disposición de los fabricantes franceses de armas a responder a las solicitudes saudíes es un reflejo de los estrechos vínculos entre los dos países que se remontan a muchos años atrás. Aunque es extremadamente difícil obtener información precisa sobre este tema tan secreto, hay algunas fuentes disponibles:

• Desde el principio de la guerra en Yemen, el ejército francés "sobrevoló en misiones de reconocimiento las posiciones hutíes en beneficio del cliente saudí y siguió entrenando a sus pilotos de combate", según la revista MS&T Magazine.

• Francia también suministró el sistema de designación de blancos Thales Damocles XFpara colocarlos bajo los bombarderos saudíes, que no impiden "errores";

• Tres meses después del inicio de la guerra, un avión cisterna de reabastecimiento en vuelo Airbus 330-200 MRTT fue entregado a Arabia Saudí. Era el último de una flota de seis; en abril de 2017, dos de estas aeronaves fueron desplegadas sobre Yemen donde son indispensables para la guerra en curso, repostando en vuelo los F15 saudíes; cañones César 155 mm, construidos por la firma francesa Nexter, helicópteros de transporte de tropas Cougar del grupo europeo EADS y drones de espionaje militar SDTI de la firma francesa Sagem también fueron transferidos tras el inicio del conflicto;

• En 2016, Francia entregó 276 vehículos blindados ligeros a la secretaría del Tratado sobre el Comercio de Armas (ATT, por sus siglas en inglés), según su propio informe oficial de julio de 2017. El paquete estaba compuesto en su mayor parte por vehículos Sherpa Light de Renault y Vab Mark 3 de Renault Trucks Defense. Todo esto originalmente estaba destinado al Líbano. En febrero de 2016, al fracasar su campaña de bombardeo, la coalición comenzó a confiar en las milicias locales equipadas con vehículos Nimr ligeros suministrados por los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en su intento por derrocar a las fuerzas hutíes [Michael Knights, Alexandre Mello, "Coalición del Golfo contra la AQAP en Yemen", The Washington Institute, 10 de mayo de 2016]. La llegada de los vehículos blindados franceses, que fácilmente zigzagueaban por las estrechas calles de las ciudades árabes, estaba perfectamente vinculada con esta estrategia antiinsurreccionalista sobre el terreno. Además, las lámparas Sherpa están equipadas con los últimos dispositivos de detección que proveen protección contra las trampas de armas caseras colocadas por los hutíes;

• Por otra parte, la coalición también utiliza pequeñas lanchas patrulleras para apoyar a sus buques de guerra que bloquean el país. Si bien la compañía francesa Couach ha bloqueado en el puesto de atraque dos lanchas patrulleras rápidas destinadas a la exportación a Yemen debido al embargo, en agosto de 2016 comenzó la entrega de sus interceptores de alta velocidad a Arabia Saudí. Y según Ouest France, 39 nuevas embarcaciones de este tipo están en construcción para Ryad. En diciembre de 2016 se estaba ultimando el contrato;

• Para asegurar este bloqueo que está matando de hambre a toda la población, la coalición utiliza corbetas de clase Baynunah suministradas por los Emiratos Árabes Unidos, como señalan Naday Pollak y Michael Knights en "Operaciones de la Coalición del Golfo en Yemen, Bloqueo Marítimo y Aéreo". Cuando la flota del Reino se retiró para su mantenimiento en marzo de 2016, la armada francesa intervino para garantizar la continuidad del bloqueo, como explicó entonces La Lettre de l'Océan Indien. Además, las fuerzas navales de la coalición están equipadas con sistemas electrónicos de navegación vendidos por Safran, otro fabricante francés de armas, como los instrumentos esenciales para la logística de misiles; y finalmente, 745 rifles de largo alcance fueron suministrados a Riad en 2015 y 500 en 2016, según los informes anuales de la secretaría del ATT.

Las armas para el Líbano llegan a Yemen

Algunas de estas armas estaban destinadas originalmente al ejército libanés. Firmado a finales de 2014 por un total de tres mil millones de euros, el contrato Donas (de la expresión francesa "Don Arabie Saoudite", es decir, donación a Arabia Saudí) preveía la entrega a las Fuerzas Armadas Libanesas de material militar francés. Arabia Saudí asumió el pago de 2.200 millones de euros. ¿Las razones dadas para esta transferencia? La lucha contra el ISIS y la guerra en Siria. Los empresarios habían estado trabajando en este contrato desde 2011 y la primera entrega se hizo en abril de 2015, pero pronto se puso en duda debido al conflicto saudí con un intermediario francés, la empresa ODAS. Seis meses después de la formalización del contrato, Arabia Saudí lanzó su ofensiva en Yemen. Los empresarios de armamento contactados por el Observatoire des Armements dudaban sobre lo oportuno del momento: ¿se redactó el contrato Donas en previsión de esa guerra? Para que su material se adapte a las condiciones establecidas por el país comprador, los fabricantes de armas deben respetar los acuerdos de la OTAN. Un empresario, a condición de mantener el anonimato, nos dijo: “en 2015 comenzamos a probar el material previsto para Donas. Para nuestra sorpresa tuvimos que adaptar el material a unas condiciones que no concordaban con las que prevalecían en el Líbano. Eso fue cuando el dólar cayó. Trabajábamos con unos equipos que se suponía que servían en Yemen”. Según nuestro informante, en abril de 2017, "el 80% del parque de armamento destinado a Beirut fue objeto de una orden firme de Arabia Saudí para sus propias tropas, cuando el 95% ya había sido desplegado en el campo, con el propósito de probarlos o para utilizarlos de forma permanente". Según la prensa general, este contrato fue renombrado como Contrato Militar Saudí-Francés (SFMC, por sus siglas en inglés) en 2015, y Arabia Saudí se convirtió en el único consignatario, pero, según los servicios de inteligencia, éste permanece intacto. Al crear tal confusión en torno al contrato de Donas sobre la entrega de estas armas y su destino final, Francia desdibujó sus responsabilidades y desvió la atención del uso problemático al que estaban siendo sometidas.

Francia también equipó a los otros beligerantes en este conflicto: Egipto, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Entre los materiales utilizados en Yemen se encuentran los tanques Leclerc de los Emiratos Árabes Unidos - en el canal de noticias LCI, los altos funcionarios franceses alardearon de los resultados sin precedentes de los equipos franceses en Yemen-, así como los cazas Mirage 2000 de los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, para los que Francia sigue proporcionando mantenimiento, actualización y municiones. ["Qatar se une a la campaña de bombardeo de objetivos hutíes en Yemen dirigida por Arabia Saudí", Dohanews. co, 26 de marzo de 2015].

Estos aviones de combate se utilizan como bombarderos, ya que el personal de vuelo de los Emiratos se ha quejado de su limitada capacidad de almacenamiento de munición.

Además, al vender armas como el Mirage, el Rafale o el tanque Leclerc, Francia se compromete a un período de mantenimiento que puede durar entre quince y veinticinco años. Por lo tanto, está atado durante todo ese tiempo a las políticas del Estado cliente.

Mientras la guerra continúa, el negocio sigue como siempre.

Un año después del inicio de este conflicto, lanzado por un príncipe heredero de 31 años, Mohammad Bin Salman (hijo del rey Salman), que buscaba la legitimidad tras su nombramiento como ministro de Defensa, ya estaba condenado al fracaso. La línea de batalla apenas se ha movido, se han formado focos de resistencia y la coalición ha respondido con una estrategia de contra-insurrección apoyándose en las milicias locales equipadas con vehículos de transporte Nimr provistos por los Emiratos Árabes Unidos. Al mismo tiempo, la economía saudí y sus propios ciudadanos también están sufriendo esta guerra.

Mientras tanto, Amnistía Internacional y el Observatorio de Derechos Humanos han denunciado los "crímenes de guerra" de la coalición. En febrero de 2016, como resultado de una campaña de la Red Europea contra el Comercio de Armas (ENAAT) de la que forma parte el Observatoire des Armements, y de la ONG británica Saferworld, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que exigía un embargo de la UE sobre la venta de armas a Arabia Saudí. A pesar de la presión ejercida por el gobierno de Manuel Valls, los diputados socialistas votaron a favor del texto. Pero Francia no ha revisado sus políticas y el 4 de marzo de 2016, François Holland llegó a conceder secretamente la Legión de Honor al príncipe heredero Muhammad bin Nayef.

El apoyo francés a las operaciones saudíes es pues militar, logístico y político, lo que explica el silencio de sus diplomáticos. Su complicidad con los crímenes perpetrados en el Yemen todavía no está en juego. Los diputados franceses siguen siendo indiferentes. No se ha formado ninguna comisión parlamentaria de investigación a pesar de que las ONG y otras asociaciones piden a los franceses que interrumpan de inmediato sus transacciones con los beligerantes y establezcan un control parlamentario sobre la venta de armas.

El 16 de diciembre de 2015, nueve meses después de que iniciara la ofensiva, los fabricantes de armas que participaron en un coloquio de la Sorbona sobre "las industrias de defensa enfrentadas a desafíos internacionales", se felicitaron por su récord de ventas. Pascale Sourisse, directora general de desarrollo internacional de Thales, cuyo cliente principal es el Ministerio de Defensa francés, se mostró encantada con un mercado robusto "que no se contrae" y habló de "un año excepcional", y expresó una satisfacción similar durante la feria internacional de defensa y seguridad Eurosatory, celebrada en París en 2016, donde Emmanuel Macron visitó el stand de Thales. Etienne de Durand, delegado encargado de la política de defensa y previsión de la Dirección General de Relaciones Internacionales y Estrategia (DGRIS) del Ministerio de Defensa, hizo este comentario irónico en la Sorbona: "Vender armas no es como vender zapatos" y, para colmo, en una reunión en la embajada saudí, el pasado 22 de marzo, cuando una docena de periodistas franceses, entre ellos colaboradores de Oriente XXI, se reunieron con generales saudíes y otros representantes del Reino, todos ellos insinuaron que no tenían la menor idea de cómo iba a terminar la guerra ni de qué tipo de estrategia podría resolver el estancamiento actual. Contactado por OrientXXI, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés no respondió a ninguna de nuestras preguntas.

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