la guerra de obama contra los jóvenes lgbt

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editorial de Ariel Attack, apareció originalmente en el blog Queers Against Obama, 9 de marzo, 2009. Se han realizado algunas modificaciones.
Extraído de: Bash Back Denver: Be one of those queers you've heard about: undermine the army's ability to fight! Queer Counter-Recruitment, mayo 2009

Si cualquier medida política adoptada por George Bush hubiera tenido el efecto de provocar muertes, lesiones, agresiones sexuales, acosos, traumas psicológicos y suspensión de los derechos civiles a personas LGBT pobres, al mismo tiempo que se dedicaba a expandir el ejército, las protestas de los gays, los antimilitaristas y los liberales se habrían oído en la luna. Sin embargo, el presidente Obama sí puede llevar adelante este tipo de medida, bajo el manto de la igualdad de derechos, y con el apoyo entusiasta y deslumbrado de liberales y gays adinerados.

Fox News informó hace dos meses de que Obama iba a derogar la ley del "No preguntes, no lo digas" (DADT en sus siglas en inglés), la ley por la que los soldados abiertamente homosexuales (o sospechosamente "rarillos") pueden ser expulsados del ejército. (1) Según el periódico Washington Post, en los quince años desde que entró en vigor, se ha expulsado a unos 10.000 soldados de acuerdo con la DADT. (2)

Al mismo tiempo, el ejército se enfrenta a una grave escasez de tropas. La inyección que le administró Obama elevó el número de soldados a más de 50.000 en Afganistán, y piensa mantener a otros 50.000 en Irak hasta pasado 2010 (3). Más de 34.000 soldados norteamericanos han muerto o han sido heridos sólo en Irak, unas bajas que se tienen que reemplazar con nuevos reclutas. (4) El reclutamiento entre las capas más desfavorecidas de la sociedad ya ha revelado sus efectos: los soldados tienen que prestar servicio en muchos turnos seguidos sin permisos; hay supremacía blanca en el reclutamiento, el sistema de destinos y la jerarquía militar siguen utilizando a las comunidades de color de los EE UU como carne de cañón. Además, en un hecho sin precedentes y que apenas han difundido los medios de comunicación, se ha destacado un batallón dentro de las propias fronteras del país para aplacar revueltas civiles (5). Con la nueva inyección de Obama de otros 17.000 reclutas en Afganistán, soldados que ya estaban en la reserva están siendo llamados a reincorporarse al servicio.

EL EJÉRCITO SE ENFRENTA A LA ESCASEZ DE SOLDADOS. ES TRABAJO DEL RECLUTADOR MANTENER EN MARCHA LA MÁQUINA BÉLICA.

El trabajo del reclutador es mantener en marcha la máquina de guerra durante la escasez. Los reclutadores trabajan con unos estrictos cupos a cumplir y la ley les permite mentir a posibles reclutas. Incluso con todo su trabajo y sus engaños, aún andan cortos de "cuerpos".

A los ojos del ejército, la comunidad LGBT es una mina a explotar. Desde 2001, vemos cómo las expulsiones por DADT han pasado de 1.273 en 2001 a 612 en 2006 [6]. En otras palabras, ya se tolera a los LGBT en el ejército debido a la falta de soldados. Es más, ya desde bien pequeños, los jóvenes LGBT –declarados o no- están expuestos a los métodos de reclutamiento a través de programas como los Boy Scouts y las Girl Scouts, que son poco más que canteras para el ejército y que ejercen un fuerte magnetismo entre los jóvenes que aún se están cuestionando sobre su sexualidad e identidad sexual. La derogación de la discriminatoria ley DADT provocaría una nueva oleada de reclutas LGBT. Los grupos conservadores de "derechos gays" han abonado el terreno para que cuando se derogue la ley, algunos LGBT lo vean como una nueva oportunidad, una nueva igualdad, la concesión del "derecho" a ser gay en el ejército. Los reclutadores militares tampoco dejarán escapar la ocasión. Ya están trabajando en la creación de programas para atraer a los jóvenes LGBT, pero estos programas no se podrán llevar a la práctica hasta que se derogue la ley.

LAS EXPULSIONES POR LA LEY DADT CAYERON DE 1.273 EN 2001 A 612 EN 2OO6.

El tipo de "cambio" que prometía Obama va revelando su verdadero rostro. La iniciativa para permitir que los gays sirvan en el ejército, pregonada como una liberal reforma de derechos para los gays, es justo lo que necesita el ejército para que funcione la inyección de tropas de Obama.

Este es un viejo tipo de liberalismo "incluyente" que se utilizó para alistar a afroamericanos durante la Guerra Civil norteamericana y a no ciudadanos durante la "guerra al terrorismo".

Para que quede bien claro, los LGBT que serán reclutados no son la misma gente que se manifiesta y aboga por su "derecho al matrimonio". La cosa va así: los gays de las clases pudientes, afiliados a los Demócratas de Stonewall y a la Campaña por los Derechos Humanos (CDH), se reúnen en sus lujosos despachos, viven en sus barrios rosa de nuevos burgueses, organizan cenas de recaudación de fondos de 1.000 euros el cubierto, subastas de arte, y disfrutan de planes rosa de salud, mientras que los jóvenes LGBT no blancos, así como aquellos que han sido expulsados por sus padres y los que se cuestionan su identidad e orientación sexual, están en el punto de mira de los reclutadores, se tragan sus falsas promesas, se dejan comprar sus derechos y son destinados a Afganistán e Irak.

LOS RECLUTADORES CREAN PROGRAMAS DIRIGIDOS A LOS JÓVENES LGBT

Los gays adinerados de la CDH luchan por la desigualdad. Quieren conservar a toda costa sus posiciones de riqueza y poder cerca de la cima del sistema de desigualdad. El lobby para que se derogue la ley DADT, por mucho que se presente con un lenguaje de "antidiscriminación", es una clara artimaña para reforzar el ejército estadounidense, un pilar sobre el que se asientan sus tronos.

La nueva presidencia de Obama exige una crítica incisiva que revele los mecanismos del poder. Si diseccionamos sus políticas, descubriremos que el liberalismo es una refinada forma de represión que hace uso de las reformas para mantener los sistemas de desigualdad, así como de la retórica de esperanza, cambio e igualdad de derechos para distraer y aquietar a los movimientos de base. Obama, al parecer, es uno de los practicantes del liberalismo más virtuosos de la historia.

Gente LGBT, ¡es hora de sacar el bisturí!

estudio de caso: gran bretaña

Desde que el gobierno del Reino Unido levantó la prohibición de servir en el ejército a los LGBT en el año 2000, en parte debido a las denuncias de "Stonewall" (un grupo oficialista de "derechos LGBT"), el ejército ha lanzado numerosos programas de reclutamiento dirigidos al colectivo LGBT:

  • En 2004, en el día del Orgullo Gay de Manchester, las fuerzas aéreas tomaron parte en el desfile, y el ejército de tierra se les unió en 2005. Montaron stands de reclutamiento y desfilaron de uniforme. La RAF llevaba incluso una carroza con un avión de combate con alusiones sexuales. [8]
  • En los años siguientes, los tres cuerpos del ejército se apuntaron al programa de "Campeones de Stonewall por la Diversidad", en el que reciben formación para hacerse pasar por una institución favorable a los LGBT. [9]
  • En 2008, la guía “Stonewall”, un cuaderno de orientación profesional para licenciados universitarios LGBT, incluyó al ejército de tierra por primera vez. La armada y las fuerzas aéreas ya aparecían en ella. Se distribuyeron 20.000 ejemplares entre los licenciados gays, además de la versión en Internet. [10]
  • Las fuerzas aéreas se dedican a pregonar su "aceptación" de personas transexuales, e incluso corren con los costes de las operaciones de adaptación de sexo. [11]

Desgraciadamente, hay poca información sobre la eficacia de estas campañas o sobre cualquier movimiento de oposición a las mismas. Aun así, se pueden extraer algunas lecciones:

  • El reclutamiento de LGBT en EE UU será mucho más activo e intenso. El Reino Unido no tiene las mismas necesidades imperiales ni la escasez de tropas que sufre EE UU.
  • Los programas de reclutamiento en EE UU son muy sofisticados y avanzados, y abordan al colectivo LGBT desde dentro. En las comunidades latinas, los militares utilizan lo que llaman "antropología de barrio (en español)" y métodos de "marketing viral de guerrilla" entre los grupos de base, para introducirse a fondo en los barrios en busca de reclutas. [12]
  • Organizaciones como la CDH se alían con los militares para el reclutamiento, al igual que "Stonewall" en el Reino Unido.
  • Las tres ramas del ejército estadounidense ofrecen empleo presentándose como "gay friendly".
  • Disponen de enormes recursos en cuanto a financiación, realización de estudios de mercado y experiencia acumulada.

defendamos a nuestros colectivos

Es evidente por qué no queremos que los LGBT entren en el ejército. Ya nos enfrentamos a suficiente violencia en nuestra vida civil. Los soldados, especialmente los LGBT, sufren mayores índices de heridas, muerte, agresiones y abusos sexuales. EL 41% DE MUJERES DEL EJÉRCITO HAN SUFRIDO AGRESIONES SEXUALES DE SUS COMPAÑEROS VARONES.

Además, el militarismo fomenta la homofobia y la transfobia. El militarismo y el nacionalismo se oponen a la liberación gay y trans. En el frenesí nacionalista posterior al 11 de septiembre de 2001, por ejemplo, aumentaron las agresiones homófobas en EE UU, junto con la violencia racista. Como en casi todas las instituciones, el ejército fomenta el binarismo de la identidad sexual y el heterosexismo. Los "boot camps", brutales centros de entrenamiento militar, constituyen un entorno especialmente agresivo en el que la homofobia y el racismo se ceban en los nuevos reclutas para someterlos y poder entrenarlos más fácilmente.

minemos la infraestructura militar

Se han proferido críticas justificadas a la incapacidad del movimiento antimilitarista para debilitar la infraestructura militar, incluso cuando ésta conseguía movilizar a millones de personas. El problema estaba en confiar en que "se oyeran nuestras voces", más que en hacer sentir nuestro efecto. Las acciones directas, como los bloqueos a puertos y la idea de Stop Lake City, parecen un buen camino a seguir, y el contrareclutamiento adopta este tipo de estrategia.

La escasez de soldados es un factor que puede entorpecer o paralizar el programa imperial de EE UU. Si no fuera así, ¿por qué se esforzaría tanto el ejército en buscar reclutas? No es cierto que los soldados LGBT vayan a debilitar el ejército, pero sí el contrareclutamiento que lleven a cabo estos colectivos.

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