Mantener la Bauxita en las Montañas

Minar en la Era del Terror

La industria del aluminio ocupa un lugar vital en el complejo militar-industrial. Las relaciones de abastecimiento entre compañías mineras y compañías armamentísticas forman el núcleo de este complejo, junto con las instituciones financieras que invierten en ellas. En un contexto en el cual la violencia estatal, así como el terrorismo que tienen como objetivo, está aumentando en muchos países, la “guerra contra el terror” ha creado un clima donde demasiados pocos están cuestionando la industria armamentística y el papel que juega a la hora de promocionar la guerra.

Entre otras muchas cuestiones, las emisiones de gases de efecto invernadero de las fábricas de armas son enormes, y sin embargo apenas son estudiadas, y llaman la atención por su ausencia en la mayoría de debates sobre el cambio climático. Ocurre igual con la producción de metal en general, cuando se compara a la atención que se le da a la industria petrolífera y a la huella del carbono de las personas. ¿Qué ocurre con nuestro consumo de metal? ¿Y quién calcula las huellas del carbono de nuestras guerras?

La industria minera necesita ser entendida como la destrucción intrínseca de la vida humana (o todo tipo de vida) a ambos extremos de la línea de producción: las minas y fábricas en zonas rurales que invaden comunidades indígenas y algunos de los últimos rincones vírgenes del planeta que estas comunidades han preservado; y el resultado final que es el metal utilizado en sistemas armamentísticos y guerras, con costes exorbitantes tanto a nivel económico como humano (tema que tratamos en “Doble Muerte: La relación entre el aluminio y el genocidio” 2006). La producción de una tonelada de acero consume unas 44 toneladas de agua. Producir una tonelada de aluminio consume la asombrosa cantidad de 1.378 toneladas de agua, por lo que la expansión de plantas productoras de aluminio amenaza con afectar el acceso al agua de los futuros habitantes de Orissa y es un mal presagio para los cultivadores de Orissa (Ritthoff et al 2002). Producir una tonelada también emite una media de 15 toneladas de CO2.

Entre los movimientos populares más importantes de la India están aquellos en contra de los nuevos proyectos minero/metalúrgicos en Orissa y los estados vecinos, así como de las presas que los alimentan. En algunos lugares, la represión violenta de estos movimientos amenaza con un estado de guerra civil. En otras palabras, en varias zonas de la India están aumentando las “guerras por los recursos”. Algunos ejemplos son Chhattisgarh del sur donde la lucha de la milicia Salwa Judum en contra de insurgentes maoístas ha supuesto la quema y el desplazamiento de cientos de aldeas tribales, en el contexto de nuevos e inmensos proyectos de hierro y acero. También está la zona de Lalgarh, en Bengala Occidental, donde la represión, por parte de la policía de los Santals que protestaban en contra de los planes de una nueva planta de acero en Jindal, ha creado una nueva zona bélica entre aldeas tribales apoyadas por los maoístas y las fuerzas de seguridad del estado. Esto ocurre tras el éxito - a cambio de un alto coste humano de los movimientos Singur y Nandigram a la hora de acabar con los planes de la creación de enormes fábricas en zonas cultivadas. En estas zonas de Bengala Occidental, como en Orissa, la protesta se suele calificar erróneamente como liderada por los maoístas, justificando así el auge de la dura represión. El gobierno de Orissa incluso está copiando el modelo de Salwa Judum, entrenando a cientos de jóvenes tribales como Oficiales de Policía Especiales (SPOs en sus siglas en inglés) en los distritos afectados por los maoístas.

Esto aumenta el peligro de una guerra civil, en un contexto en el cual la ortodoxia neoliberal considera a la mayoría de los cultivadores indios como “ineficaces” y que es necesario apartarles de las tierras, para dejar paso a los modelos biotecnológicos de las zonas agrarias a gran escala. India está repitiendo las pautas de la historia europea en la cual se aparta a los agricultores cercando y despejando las tierras.

En la India ya se está librando una guerra con el Primer Ministro diciendo que los maoístas son la mayor amenaza a la seguridad de la India (las noticias de Al Jazeera 17 agosto 2009, www.youtube.com/watch?v=qpKQBJMfY68). En un típico incidente, la policía mató a 6 aldeanos el 12 de agosto en el distrito de Dantewara – el epicentro de la lucha contra el terror desde 2005 (http://groups.yahoo.com/group/chhattisgarh-net/message/12649).

“Aluminio para la defensa y la prosperidad” – la situación en Orissa

Este texto de Dewey Anderson publicado por el Instituto de Asuntos Públicos en Washington en 1951 (en venta por 50 céntimos, pero ahora difícil de encontrar) es quizá la única vez en la cual un experto en aluminio ha escrito francamente sobre esta industria:

El aluminio se ha convertido en el único y más importante material en las guerras actuales. No se puede luchar, y ninguna guerra se lleva a cabo con un final exitoso hoy en día, sin utilizar y destruir grandes cantidades de aluminio…
La producción de aluminio depende de grandes y continuos préstamos de electricidad de bajo coste…
La reducción de aluminio no crea empleos, utiliza pocos trabajadores cualificados, y añade muy poco al desarrollo independiente de una zona…
Los EEUU ya no se pueden permitir producir aluminio si se puede obtener en cantidades suficientemente grandes y a buen precio por otras fuentes. (pp.3, 10, 21)

Nuevos proyectos de aluminio en la India oriental, basados en planes de minar algunas de las mayores montañas en el sur de Orissa y el norte de Andhra, existen a gran escala. Sterlite/Vedanta ya ha construido una nueva refinería y un fundidor, e Hindalco/Uktal está construyendo lo mismo, mientras que otras compañías tienen planes muy avanzados para construir más refinerías.

En palabras de un líder del movimiento Kashipur en contra de Utkal, Bhagaban Majhi:

Destruir montañas de millones de años no es el desarrollo. Si el gobierno ha decidido que necesitamos aluminio, y que necesitamos minar la bauxita, deberían recompensarnos con tierras alternativas. Como Adivasis que somos, somos cultivadores. No podemos vivir sin tierra… Si tanto necesitan esas tierras, tienen que decirnos por qué las necesitan. ¿Para cuántos misiles se utilizará nuestra bauxita? ¿Qué bombas vais a crear? ¿Cuántos aviones militares? Tenéis que darnos un informe completo.
(Cita de A & S. Das: Matiro Poko Company Loko, 2005)

La refinería de Vedanta Lanjigarh se creó junto a Niyam Dongar, en la cordillera de Niyamgiri, una de las montañas con más bosques de la India, debido a la protección de bosques primarios en la cumbre por parte de la tribu Dongria Kond. Tras el caso del Tribunal Supremo (2004-8), que básicamente otorgó el permiso para minar en Niyamgiri, Vedanta está intentando construir una carretera minera y una cinta transportadora a lo largo de esta montaña, a pesar de la oposición de Dongria y otros aldeanos. El caso del Tribunal Supremo excluía la opinión de Dongria – uno de los jueces dijo que las “personas tribales no tienen lugar en este caso”. Pero la sentencia sí que consiguió una promesa por parte de la empresa de dedicar grandes sumas para el desarrollo de la tribu, para la reforestación y la gestión de la vida salvaje. Teniendo en cuenta que el desarrollo tribal es conocido por su corrupción (P. Sainath 1996), y que los líderes tribales han dicho en muchas ocasiones “No nos inundéis con dinero”, estos planes no se asemejan a los deseos de la mayoría de los miembros de la tribu. La mafia de la madera ha estado muy activa en lo relacionado con las nuevas carreteras construidas en las colinas de Dongria para coordinar, junto con Vedanta, operando lo largo de nuevas carreteras construidas para proyectos mineros. Además, las plantaciones planificadas, o utilizadas para “rehabilitar” las minas de bauxita por parte de Nalco, Balco y otras empresas, son en su mayoría de especies foráneas como el eucalipto, lo cual no supone un sustituto para la biodiversidad destruida. Con respecto a la gestión de la vida salvaje – un leopardo fotografiado sobre Niyam Dongar (mostrado en Down to Earth) ya ha sido abatido.

Dongria villager on Niyamiri mountainDongria villager on Niyamiri mountainLa mayoría de los Dongria se oponen firmemente a la mina, pero muchos han sido comprados por la empresa, o creen en sus promesas. Una táctica típica de las empresas mineras, al igual que la de los poderes coloniales a lo largo de la historia, es la de dividir así a la gente. La situación es la misma que en Kashipur donde se está llevando a cabo la construcción de una enorme refinería de Hindalco. Cada montaña es una entidad sagrada para los Adivasis locales que se mantienen activos en contra de las empresas mineras, que incluyen Jindal, Larsen & Toubro, y empresas de los Emiratos Árabes, mientras que BHP Billiton, Rio Tinto y Alcoa esperan en la banda.

Aunque Vedanta e Hindalco han construido (o están a medio construir) sus refinerías en Orissa del sur, así como fundidores al norte de Orissa, ninguna de ellas han conseguido comenzar a minar bauxita, mientras que minas de las filiales de Vedanta, Malco y Balco han sido cerradas o se les ha prohibido ampliar, por órdenes gubernamentales, debido a los impactos negativos que tienen sobre el medio ambiente y las comunidades locales. Los fundidores, que extraen grandes cantidades de agua del embalse de Kirakud, se enfrentan a continuas protestas por parte de los agricultores a los que se les prometió agua de este embalse, y ahora se encuentran con que sus canales se están secando puesto que la mayor parte del agua se está destinando a las fábricas (POKSSS 2008).

Estos movimientos en contra de los proyectos de bauxita-aluminio, y por parte de los agricultores de Orissa, son de los más fuertes en la India.

Más fuerte que el acero

El caso del acero es igual que el del aluminio. Cuando el señor Sir Ratan Tata firmó un acuerdo para una empresa conjunta con Lockheed-Martin, los principales periódicos de la India mostraban una fotografía suya con una sonrisa algo alocada sentado en el asiento trasero de un F-16 para un vuelo de prueba (8 de febrero de 2007).
Una manifestación de miembros tribales en el distrito de Jaipur en contra de los planes de Tata de crear una planta de acero en Kalinganagar, fue noticia cuando la policía empezó a disparar contra los manifestantes el 2 de enero de 2006. La “Plataforma en Contra del Desplazamiento” formada por locales, mantuvo un bloqueo en la autopista que va del norte al sur durante un año tras los incidentes, afectando así al transporte del mineral de hierro que se exporta de Paradip. Cerca de este puerto, los intentos de Posco (una empresa de acero de Pohang en Korea del Sur) de construir una nueva planta-puerto de acero se han encontrado con una fuerte y continua oposición por parte de los cultivadores de vid de betul y pescadores, uno de cuyos líderes Abhay Sahu (del partido comunista de la India) fue arrestado cuando abandonaba su aldea de Dhinkia por un serio problema médico (e.g. The Hindu 31.5.09).

Muchas de las montañas al norte de Orissa ya han sido saqueadas por la minería del mineral de hierro, mientras que algunas de las zonas aún intactas están amenazadas por Tata, Posco, Mittal y otras empresas. Cuando se celebró una vista pública en Keonjhar en relación al proyecto de mineral de hierro de Mittal la policía arrestó a 250 aldeanos para asegurarse de que no acudirían (Samaj, Bhubaneswar, 6.11.08). Cerca de Kalinganagar, las minas de cromita de Sukinda han sido consideradas como uno de los diez lugares más contaminados del mundo (según el Blacksmith Institute, ver The Independent, Londres 16 sept 07 & www.blacksmithinstitute.org). Esta región contiene el 98% de la cromita de la India y es la razón por la cual se ha situado ahí en complejo de plantas de acero.

Esta racha de construir nuevas plantas de acero en Orissa empezó a mediados de los 90 con una planta de Tata cerca de Gopalpur que nunca se llegó a construir ya que la resistencia fue Más fuerte que el Acero (título del libro de Vandana Shiva, con A.H.Jaffri como co-autro, 1998). Sin embargo varias integrantes de un ejército de mujeres (Nari sena), murieron debido a las cargas policiales y algunos aldeanos fueron desplazados.

En Chhattisgarh, la minería de hierro y las plantas de acero de Tata y otras empresas, son la razón principal de la guerra de Salwa Judum contra los maoístas. La milicia, apoyada por el gobierno, quemó unas 600 aldeas y convirtió a más de 100.000 aldeanos en refugiados (PUDR 2006, Padel 2007).

Guerras por los recursos

Estas “guerras por los recursos” son impulsadas por los inversores que quieren hacerse con el control de las “riquezas minerales” del este de la India, con la promesa de una nueva era de prosperidad una vez estas riquezas se estén “utilizando”, a pesar de que toda la historia sobre “la maldición de los recursos” demuestra que los países - y más bien, las regiones dentro de los países - que son ricos en minerales o petróleo, en lugar de beneficiarse de la extracción de estas riquezas, se ven envueltos en un círculo de pobreza y violencia peor que cualquier situación conocida anteriormente. Las zonas mineras de la India son por lo general, las zonas más empobrecidas y con más conflictos (Kalshian 2007, CSE 2008). Algunos de los más importantes inversores financieros del mundo están al mando de Vedanta. En el caso de Tata, la reciente adquisición de Coros, Landrover y Jaguar, y por lo tanto los descomunales préstamos que tuvo que solicitar para financiar esto, son los principales factores que impulsan los proyectos en la India.

La influencia de la industria del aluminio en Islandia, Guinea, Jamaica, Australia, Brasil y otros países, es una influencia económicamente caótica y medioambientalmente devastadora y cuya historia no se ha tenido en cuenta (Padel & Das, próximamente). En Vietnam, los nuevos yacimientos de bauxita en las tierras altas están a punto de ser explotadas por los chinos y otras empresas mineras extranjeras, a pesar de las fuertes protestas en contra por parte de algunos ciudadanos respetables, incluyendo un antiguo general de 97 años que lideró la resistencia en contra de las invasiones francesa y alemana (International Herald Tribune 15.1.09).

Las rocas de base de las montañas de Orissa fueron denominadas "Khondalite" en honor a los Konds. La capa de bauxita cerca de la superficie de estas montañas acumula el agua de los monzones a lo largo de todo el año, liberándola poco a poco en arroyos perennes que se secan cuando se extrae la bauxita (como ocurre en Panchpat Mali, minado por Nalco desde 1980). La industria minera afirma, absurdamente, que el agua subterránea se ve beneficiada porque “cuando se mina la bauxita, se crean micro-grietas en las faldas de montaña que facilitan que fluya el agua de escorrentía, renovando el agua subterránea”. Es decir, durante la temporada de calor, estos arroyos se secan.

El aluminio compone el 8% de la corteza terrestre, y en la tierra juega un papel vital, aunque poco conocido, a la hora de mantener la humedad cuando se mezcla con el H2O. Algunas de las zonas del mundo más ricas en biodiversidad son aquellas ricas en bauxita, como es el caso de Brasil, África Occidental, el norte de Australia y Orissa. La minería y las fábricas de metales acaban con estas propiedades.

Como metal, este elemento se puede combinar de diversas maneras lo que da lugar a un gran número de aleaciones, así como un gran número de usos, como puede ser el que le da la industria aeroespacial, donde la combinación con el litio es especialmente contaminante. La extracción y procesamiento del aluminio desde la bauxita, y convirtiéndolo en la materia que prende fuego, el combustible y revestimiento de los misiles involucra una transformación de unas propiedades que dan vida, a unas propiedades que matan – un agente de guerra y la causa de conflictos medioambientales.

No nos podemos permitir la guerra en Afganistán, ni medioambiental ni económicamente y menos aún por el gran coste humano y la estrategia contraproducente que supone una guerra que convierte en “terroristas” a los ciudadanos indignados con la muerte de sus hermanos y hermanas. Tampoco nos podemos permitir el doble rasero que se aplica a la hora de contar el número de soldados extranjeros muertos en Afganistán, y no contar el mayor número de ciudadanos asesinados, sin contar, claro está, el número de talibanes o soldados del gobierno afgano que han perdido la vida. Asimismo la guerra contra los maoístas aviva una más que ardiente injusticia.

Por lo tanto, los movimientos en contra de la nueva industrialización que está arrollando el este de la India, están estrechamente relacionados con la guerra contra el terrorismo, porque supone la cúspide en lo que se refiere al uso de metales en la fabricación de armas, y porque el intento de establecer nuevos proyectos de extracción de metales está aumentando los conflictos por los recursos – es la guerra contra el terrorismo en la India.

Felix Padel & Samarendra Das

Referencias

  • Anderson, Dewey 1951. Aluminum for Defence and Prosperity. Washington: US Public Affairs Institute.
  • Centre for Science and Environment 2008. Rich lands, poor people: Is ‘Sustainable’ Mining Possible? Delhi: CSE.
  • Das, Amarendra & Samarendra 2005. Wira Pdika or Matiro Poko Company Loko
    [Earth Worm, Company Man, documentary film in Kui/Oriya with English subtitles], available from sdasorisa@rediffmail.com
  • Goodland, Robert March 2007. Utkal Bauxite and Alumina Project: Human Rights and Environmental Impacts. (http://www.business-humanrights.org/Documents/Goodland-Utkal-Mar- 2007.pdf)
  • Kalshian, Rakesh ed. 2007. Caterpillar and the Mahua Flower: Tremors in India’s Mining Fields. Delhi: Panos.
  • Moody, Roger 2007. Rocks and Hard Places: The Globalization of Mining. London: Zed.
  • Padel, Felix 22. Sept 2007. ‘A Cry Against the Hidden War: Bastar’s Civil War,’ Tehelka magazine.
  • Padel, Felix & Samarendra Das 2006. ‘Double Death: Aluminium's Links with Genocide,’ Social Scientist no.394-5, pp.55-81.
  • 2008. ‘Cultural Genocide: the Real Impact of Development-Induced Displacement,’ in H.M.Mathur ed. India: Social Development Report 2008. Development and Displacement, pp.103-115. Delhi: OUP for Council for Social Development.
  • [forthcoming] Out of This Earth: East India Adivasis and the Aluminium Cartel.
  • Paschim Orissa Krishak Sangathan Samanbaya Samiti Feb. 2008. Chashiro Rekha. [West Orissa Farmers’ Line, in Oriya]. Sambalpur: POKSSS.
  • People’s Union of Democratic Rights April 2006. Where the State makes War on its
    Own People (www.pudr.org/pages/salwa.judum.pdf).
  • Ritthoff, Michael, Holger Rohn & Christa Liedtke 2002. Calculating MIPS: Resource productivity of products and services. Wuppertal spezial 27e. Germany: Wuppertal Institute for Climate, Environment and Energy.
  • Sainath, P. 1996. Everybody Likes a Good Drought: Stories from India’s Poorest Districts. Delhi, London: Penguin.
  • Shiva, Vandana & Afasar H. Jafri 1998. Stronger than Steel: People’s Movement Against Globalisation and the Gopalpur Steel Plant. Delhi: Research Foundation for Science, Technology and Ecology.