Las aplicaciones del “Teatro de los Oprimidos” de Augusto Boal

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Hilal Demir and Ferda Ülker

Dos libros de Augusto Boal se han traducido al turco, y varios periódicos han hablado de su trabajo y del “Teatro de los Oprimidos”. Normalmente usamos sus métodos en los entrenamientos de noviolencia, especialmente el “teatro escultura” y la “dramatización simultánea”. También los usamos en nuestras vidas personales. Las técnicas de Boal ofrecen respuestas simples y creativas a situaciones estereotipadas. Por ejemplo, si alguien te mira como un objeto sexual, ¿qué tal si te hurgas la nariz?

Teatro escultura (o teatro imagen):

Este método usa el lenguaje corporal para explorar conceptos. Se les pide a los participantes que hagan una “escultura” con su cuerpo o con el de los demás para expresar una idea. Después se juntan en un grupo para crear una “escultura” o imagen de grupo. Hemos explorado conceptos como “la guerra” y “la paz”; por ejemplo, usando la forma de los cuerpos de los participantes y su relación entre ellos para expresar diferentes aspectos del conflicto en las dinámicas de la guerra. También le pedimos al grupo que “dinamice” la escultura de guerra del grupo, transformándola en paz. Esto estimula una atmósfera activa y agradable en la que hablar sobre los obstáculos que afrontamos durante la transición de la “guerra” a la “paz”.

Teatro foro (o “dramatización simultánea”):

Un método es representar una escena en la que ocurre algo que queremos evitar o cambiar. Entonces, se reproduce la escena y ahora los miembros de la audiencia pueden interrumpirla gritando “congélate” y haciendo una sugerencia de algo que uno de los actores puede hacer de manera diferente. La persona que ha intervenido entonces asume el papel de ese actor y pone a prueba la idea. Hemos usado esto con grupos de hasta veinte mujeres usando una escena de acoso sexual en una parada de autobús o durante un viaje de autobús. Se les pregunta a los participantes: “¿qué puede hacer ella para evitar el acoso?” Cuando alguien ofrece una sugerencia, entra en el escenario para probar la idea. Practicamos el curso de acción que hemos aprendido de este estudio y compartimos esta experiencia con otros grupos y otra gente. (Ver el ejercicio “Teatro for”, p. X.)

Teatro invisible:

En vez de un teatro se trata de una performance en las calles o en algún lugar inesperado. Un buen sitio para hacer esto en Izmir es el ferry, especialmente a la hora punta. El 25 de noviembre –el día internacional contra la violencia de género– hicimos una dramatización de un hombre acosando a una mujer. Los otros del grupo se mezclaron con la gente y empezaron una discusión. Al final del corto viaje del ferry se explica que el que hacía de acosador estaba representando un papel y que era un amigo, pero que las mujeres se ven enfrentadas a esta situación diariamente. Después de nuestra segunda experiencia de teatro invisible, invitamos a los pasajeros a una rueda de prensa. Algunas de las mujeres que asistieron querían seguir en contacto. Una vez que hicimos el “teatro invisible” sobre los niños y la violencia, y al acabar un participante protestó porque le habíamos expuesto a una dramatización molesta contra su voluntad.

Teatro periódico:

Este método se usa normalmente durante las acciones de calle, especialmente cuando hacemos declaraciones a la prensa o peticiones contra las violaciones de los derechos humanos. Abre una oportunidad para atraer la atención de la gente. Creamos nuestro propio periódico que parecía un periódico normal turco y lo leímos al público desde el escenario. Usamos esta técnica para captar la atención del público sobre un hecho de nuestra vida diaria: que todavía hay guerra y que a pesar de que los medios de comunicación no hablan de ella, necesitamos ser conscientes de que existe.

Epílogo

Aunque hemos sido marginadas a menudo a lo largo de la corta historia de la noviolencia en Turquía, y no hemos sido tan efectivas como nos hubiera gustado, nos estamos haciendo más visibles gracias a las alianzas forjadas con los movimientos de mujeres y LGBT. A todo esto también ayuda el hecho de que ha entrado en el terreno público el debate sobre la objeción de conciencia. Las crecientes peticiones de diferentes grupos políticos de organizar entrenamientos ymétodos noviolentos para sus programas no hacen más que afirmar esta tendencia.

Para más información sobre el Teatro de los oprimidos, visite http://www.theatreoftheoppressed.org.