El Proyecto Honeywell

Una esperiencia práctica de campaña contra especuladores de las guerras

La Honeywell Corporation fue fundada en Minneapolis, Minnesota, EUA. Honeywell fabrica bombas de racimo (bomblets), pequeños rodamientos de acero alojados en una carcasa de acero. Cuando este arma anti-persona explota, los rodamientos salen disparados a unos 2400 km/h. Honeywell también fabrica otras armas y productos civiles.

Varias cosas inspiraron al público a fijarse en esta corporación. En 1967 el Bertrand Russell War Crimes Tribunal celebrado en Estocolmo, condenó el uso de bombas de racimo contra los civiles vietnamitas. En el número de octubre de 1968 del Liberation Magazine, Staughton Lynd escribió un editorial instando a la gente a enfrentarse a las corporaciones que estaban implicadas en la producción de armas, especialmente aquellas implicadas en la guerra de Vietnam.

En diciembre de 1968 personas de Minneapolis comenzaron el Proyecto Honeywell (Honeywell Project). Desde el comienzo tenían claros sus objetivos:

  1. Detener la investigación, desarrollo y producción de bombas de racimo y otras armas.
  2. Reconversión a usos pacíficos sin pérdida de empleos.

Hubo un compromiso con la noviolencia desde el inicio. Los fundadores también hicieron un análisis de clase, considerando que era importante dirigir la presión hacia la gente que se beneficiaba, constatando que son los directivos, no hacia los trabajadores. Marv Davidov, uno de los fundadores, animaba al grupo: “No lo hagamos si no podemos hacerlo durante 5 años.”

Comenzaron investigando durante 6 meses para averiguar todo lo que pudieran, localizar oficinas y plantas, reunirse con los trabajadores, centrados en la mentira de que las bombas de racimo eran usadas contra combatientes, no contra civiles.

En el espíritu de la noviolencia, los organizadores se reunieron con Jim Benger, Presidente de la Junta de Honeywell, que formalizó relaciones con Marv Davidov, coordinador del Proyecto Honeywell.

El Proyecto Honeywell comenzó repartiendo panfletos en las dos plantas donde se fabricaban las bombas de racimo.

En abril de 1969 cincuenta activistas se manifestaron en el exterior de la junta anual de accionistas de Honeywell haciendo visible la horrible realidad de las bombas de racimo. Se les concedieron 10 minutos para hablar en la junta. La respuesta de la corporación fue que “el gobierno acude a nosotros, es nuestro deber ciudadano.” La publicidad de estos hechos dio como resultado una ejecutiva sindical y progresivamente la gente se acercaba al Proyecto.

El Proyecto Honeywell creó una organización de 14 grupos regionales y locales. La gente compró acciones para acudir a las juntas de accionistas. En abril de 1970 el Proyecto Honeywell organizó a 3000 manifestantes dentro y fuera de la junta anual de accionistas de Honeywell, que duró sólo 14 minutos. La prensa nacional estaba allí para cubrir esta nueva estrategia del movimiento contra la guerra.

Las giras de charlas inspiraron otras campañas corporativas. En 1971 dos grupos nacionales se unieron a la campaña para detener la fabricación de bombas de racimo por Honeywell. Según Marv Davidov, “Nos organizábamos localmente y teníamos un alcance global”. La organización local incluía manifestaciones estudiantiles contra los reclutadores en los campus y a un catedrático que investigaba sobre las posibilidades de reconversión a usos pacíficos.

La atención sobre las bombas de racimo creó una situación tal que varias personas dejaron de trabajar para Honeywell. La corporación se volvió más sofisticada. Elaboraron un panfleto de 4 páginas respondiendo a cada cuestión que el Proyecto Honeywell ponía en evidencia y lo distribuyeron a sus 100.000 trabajadores en todo el mundo. Enviaron comunicados a los trabajadores exhortándoles a no hablar con los manifestantes, advirtiéndoles que amenazaban sus empleos. Honeywell empezó a hacer más donaciones a la comunidad. Crearon anuncios que afirmaban que “hacían cosas buenas”. Claramente estaban notando la presión.

En abril de 1975 terminó la Guerra de Vietnam. Desde 1975 hasta 1980 la campaña estuvo inactiva excepto por un pleito.

La Unión de Libertades Civiles de América (ACLU) demandó a Honeywell y al FBI por conspiración para denegar los derechos constitucionales a miembros del Proyecto Honeywell y a otros grupos pacifistas locales. El FBI tuvo informadores en su grupo de 1969 a 1972, lo admitieron pero nunca admitieron que hubieran hecho nada incorrecto. El caso se saldó en 1985 con una indemnización de 70,000$. El Proyecto Honeywell donó dinero al proyecto Shovels for Laos (Palas para Laos) que permitía a los campesinos cavar lentamente y detenerse cuanto tocaban el metal de las bombas de racimo.

En 1981 el Proyecto Honeywell se reagrupó. En la junta de accionistas de 1982 la oposición a los contratos del misil MX dominó el debate. En 1982 el Proyecto Honeywell también descubrió que Honeywell fabricaba las bombas de racimo utilizadas por el ejército de Israel que bombardeaba Beirut. Aquel año 36 personas fueron detenidas en una acción noviolenta en la sede central de la compañía. El Proyecto Honeywell creó una estructura participativa para organizar grandes manifestaciones. El entrenamiento en noviolencia era importante. Los discursos incorporaban un componente cultural. En 1983, 577 personas fueron detenidas ante el despliegue de los misiles Cruise y Pershing en Europa Occidental, bloqueando la sede central durante un día. Los juicios formaban parte de la estrategia. Servían para plantear el asunto del daño causado por estas armas y mantenían ocupado el juzgado durante un año.

Desde 1982 hasta 1990, dos veces al año el Proyecto Honeywell organizó acciones noviolentas de desobediencia civil. Escribieron resoluciones de accionistas para detener la fabricación de bombas de racimo y para la reconversión económica. Su estrategia se basaba en la organización local, a la vez que se hacía trabajo en red regional, nacional e internacional. La presión nacional e internacional era importante.

Incrementaron su visibilidad durante la década de 1980 con la participación de personas famosas. La cobertura mediática era buena, aunque se centraba más en historias de interés humano que en el asunto de la reconversión económica. “60 minutes”, un popular programa de noticias de los EUA, grabó un reportaje sobre la Honeywell Corporation pero sucumbió a la presión y recortó el enfoque sobre el Proyecto Honeywell.

Jim Benger fue el Presidente de la Junta de Honeywell desde 1968 hasta 1975. Las reuniones con los directivos de Honeywell acabaron cuando él se fue. El nuevo Director Ejecutivo consideró que la moral de los trabajadores era baja debido a décadas de protestas y rehusó reunirse con el grupo.

En 1984 la Honeywell Corporation celebró un foro sobre “Perspectivas para la Pacificación” para demostrar que estaban interesados en la consecución de la paz. Se reunieron con otros grupos pacifistas y rehusaron reunirse con el Proyecto Honeywell.

No se había promovido un boicot a los productos de Honeywell, aunque muchos decidieron no comprar productos hechos por fabricantes de armas.

En 1989 Honeywell trató de vender la división de armamento, pero nadie quiso comprarla. Cuando no pudieron vender la división de armamento, crearon otra corporación: Alliant Tech Systems.

Honeywell afirmó que la liquidación de su división de armamento se debía a una combinación de factores económicos que incluían el “fin de la guerra fría”. Pero en lugar de disolver dicha división crearon una exitosa nueva compañía. Allian Tech es el mayor productor de minas terrestres y balas del mundo. Honeywell dijo que las manifestaciones no tuvieron efecto, pero sus acciones lo contradicen. En 1995 se creó Allian Action.

El Proyecto Honeywell puede atribuirse varios éxitos – todo el mundo supo lo que era una bomba de fragmentación, este tipo de armas no seguirían siendo invisibles. Esto alimentó la oposición al uso de tales armas y a las guerras en que se empleaban. El Proyecto Honeywell ayudó a hacer visible el papel de las corporaciones en las guerras, se convirtió en un modelo para otras campañas anti-corporación, especialmente en el uso de acción directa noviolenta. La organización dio pie a un fuerte movimiento progresista en Minneapolis que todavía continúa.

Pero a pesar de estos éxitos, la producción de bombas de racimo sigue. Nuestro reto es encontrar formas viables de detener a estos mercaderes de la muerte. Según el fundador del Proyecto Honeywell, Marv Davidov, “Dada la economía de guerra permanente, el movimiento ha de ser local, regional, nacional e internacional para ser efectivo.”

Joanne Sheehan Traducción: Pedro Ballesteros