Especulador del Mes: Denel

Durante el apartheid, el régimen de Sudáfrica necesitaba armas desesperadamente para reprimir la resistencia existente en el país y estabilizar países vecinos que se oponían a su gobierno. Para contener a los forajidos de Pretoria, en 1963, las Naciones Unidas impusieron un embargo de armas. La respuesta de Pretoria fue el desarrollo de su propia industria de producción de armas (en la actualidad Denel) junto con una siniestra agencia de suministro que rompe con las sanciones establecidas (en la actualidad Armscor). Estas dos empresas han sufrido varias rupturas y fusiones, pero comparten una historia de involucramiento en una industria armamentística clandestina con el incuestionable apoyo financiero del Estado. Pero hoy en día tanto Armscor como Denel han sido reconocidas como organizaciones problemáticas y actualmente están sufriendo una revisión.

Historia

En 1938 la Real Casa de la Moneda de Sudáfrica fue convertida en una fábrica de munición. Éste fue el comienzo de la división de la Troqueladora de Pretoria. En 1948 el Departamento de Defensa (DoD, en sus siglas en inglés) sudafricano estableció un comité asesor sobre las necesidades de aprovisionamiento para las Unión de Fuerzas de Defensa. Desde 1949 hasta 1951 el DoD estableció una oficina de producción de defensa y un consejo de recursos para proveer las necesidades de producción y recursos de defensa. Desde 1961 hasta 1977 hubo un importante esfuerzo en Sudáfrica por establecer una industria de defensa privada, estatal e indígena. Se estableció un consejo de producción de municiones que informaba al Ministerio de Defensa. En 1968 se establece que Armscor actúe como fabricante y agencia de suministro de equipamiento de defensa para el DoD. Desde 1990 hasta 1992 la situación de Armscor como fabricante y agencia suministradora es reconsiderada, con la decisión de separar las funciones de producción y de adquisición. El 1 de abril de 1992 se crea Denel (Pty) Ltd para tomar el control de las antiguas instalaciones de producción de Armscor. Los departamentos de producción de Armscor son transferidos a Denel (Pty) Ltd.

Entre 1992 y 2000 se cerraron algunas instalaciones. Hubo intentos fallidos de adentrarse en mercados comerciales con productos no-militares. El libro blanco sobre defensa de 1998 fue promulgado con el objetivo de dirigir la restructuración y la provisión de las Fuerzas Nacionales de Defensa de Sudáfrica (SANDF, en sus siglas en inglés). Durante este tiempo, alrededor del 70% de las adquisiciones de defensa de Sudáfrica eran importadas. Se firmaban contratos deficitarios, lo que conllevó compromisos de legado que continuaron impactando los negocios de Denel en el año fiscal 2010.

Departamentos de Denel

  • Denel Aviación: Antiguamente Atlas Aircraft Corporation, que incluía en sus comienzos actividades relacionadas con las cajas de cambios y motores, que ahora han sido asignadas a la empresa asociada, TMA, así como a la filial DSA, productora de estructuras aéreas.
  • Denel Dinámica: Antiguamente Kentron, y más tarde Denel Aerospace Systems, que inicialmente incluía actividades de defensa aérea basadas en tierra y que ahora se atribuyen a DISS.
  • Denel Land Systems: antiguamente Lyttelton Engineering Works, que durante un tiempo se dividió en LIW y Vektor antes de unirse de nuevo a DLS.
  • PMP: un departamento de Denel
  • OTB: un nuevo campo de pruebas fue creado a comienzos de los años 80. Con la desaparición del entonces programa espacial, OTB fue transferida a Denel.
  • Denel Munitions (Pty) Ltd: antiguamente compuesta por Swartklip, Somchem, Wellington, Naschem y La Forge.

Comerciante de Guerra

En 2005 Denel tenía problemas financieros. El Ministro de Economía Trevor Manuel le concedió garantías por valor de 1.600 millones de rands. Además anunció una ayuda de 2.000 millones de rands durante su voto presupuestario en febrero de 2006 como la primera fase de la “recapitalización” de Denel para “reenfocar” el negocio. Esta ayuda ha sido aumentada hasta los 3.500 millones desde entonces. A cambio, Johan Liebenberg, entonces director ejecutivo de Denel, prometió un plan de arreglo. Pero el plan de arreglo significaba que Denel necesitaría un acceso “privilegiado” al gasto en defensa de Sudáfrica. En otras palabras, el Estado seguiría subvencionando a Denel adquiriendo sus productos a precios no-competitivos. Esto también suponía que Denel sería privatizada gradualmente y que el estado perdería control sobre la industria armamentística. Esto contribuiría a jugar con los intereses de los intermediarios de BEE (en general, no muy representativos) que están en condiciones de sacar provecho de más acuerdos armamentísticos.

La industria armamentística tiene fama de ser necesitar grandes inversiones en bienes de capital. Denel no es ninguna excepción. Durante el último año fiscal (2009) contrató a una media de menos de 7300 empleados, mientras que sus activos a finales de año superaban los 5100 millones de rand. Esto significa que, para cada empleado, Denel necesitaba activos de más de 700 000 rand. Para una contratación rentable, el estado podría utilizar sus activos de una manera mucho más efectiva.

El fisco sudafricano ha gastado demasiado dinero en un en un plan irrealizable de recuperación para Denel. Los pagos para la “recapitalización” han sido meros subsidios para una empresa deficitaria. Además, los informes de Denel carecen de la transparencia que cabría esperar de una empresa estatal. En especial, los detalles de las mejoras previstas en el plan de recuperación no han sido desvelados, así como tampoco los detalles sobre la venta de armas.

La industria armamentística tiene también fama de ser muy reservada. Los compradores antidemocráticos están en esta industria para mantener su opresión: no quieren que el mundo sepa lo que compran. Los vendedores están en ella para sacar beneficios: no quieren ser vigilados por el historial relacionado con los derechos humanos de sus compradores. Los intermediarios fomentan los intereses de ambas partes a cambio de chantajes disfrazados de “comisiones”. Uno de los últimos bastiones de esperanza para que Sudáfrica tomase una postura responsable sobre la venta de armas era el Decreto Nacional sobre el Control de Armas Convencionales. Desafortunadamente el responsable, el Comité de Control de Armas, no ha conseguido implementar dicho Decreto. Han vendido armas a regímenes represivos. Han concedido permisos para que sean transportadas armas a través de territorio sudafricano hasta Zimbabue. Tampoco han informado sobre la autorización de venta de armas. En la actualidad hay una proposición de ley ante el parlamento que propone aumentar el secretismo que rodea a las exportaciones de armas por parte de Sudáfrica. Cada vez el público va a permanecer más en la ignorancia. Uno de los partidarios de ello es Denel.

La verdad es que si el Decreto Nacional sobre el Control de Armas Convencionales fuese implementado adecuadamente, se tendría que aceptar el fracaso de Denel. Sudáfrica no necesita una industria que la siga avergonzando, que continúe agotando sus finanzas, que gaste recursos en una producción que requiere de grandes inversiones en bienes de capital y que mine la transparencia que es la raíz de la democracia.

Campaña

Durante años la Campaña de Alto el Fuego ha estado trabajando para cerrar Denel. Esto ha incluido el continuo apoyo de los medios de comunicación para un cierre responsable y una mayor transparencia mientras se hace hincapié en el despilfarro que supone del dinero de los contribuyentes. Se han mantenido seminarios de manera regular e incluso, en ocasiones, se ha intentado contactar con el director ejecutivo. El desvelar los distintos componentes de la empresa y el hacer pública la información, también ha formado parte de la campaña. Los comentarios acerca del hecho de que el cierre de Denel supondría la pérdida de puestos de trabajo y el hecho de que el gobierno ve la empresa como un recurso estratégico han sido difíciles de contrarrestar. Y todo esto a pesar de que Denel tiene muy poco en cuenta el medioambiente y la contaminación que produce, así como sus pobres prácticas de empleo. Algunos trabajadores han sufrido daños en su salud con muy poca compensación por ello. Alto el Fuego también ha escrito a varios ministros proporcionándoles la información que han podido recabar.

Para más información:

http://www.denel.co.za/
http://en.wikipedia.org/wiki/Denel
http://www.ceasefire.org.za/