Implicaciones sociales del servicio militar obligatorio y de la objeción de conciencia

Por Michael Moutoussis

El servicio militar obligatorio en Grecia tiene enormes consecuencias en la sociedad griega. Además de las repercusiones financieras, también afecta a la socialización masculina y a la propagación de los estereotipos por razón de género, sexo, raza y nacionalidad. La objeción de conciencia desempeña un papel muy importante a la hora de poner en entredicho estas estructuras. Como es un tema muy amplio, intentaremos dar una visión general.

La función económica del servicio militar obligatorio

El ejército griego no es un "ejército de reclutas" puesto que los oficiales son profesionales. A los reclutas se les usa como mano de obra gratuita para sostener las instituciones militares. El ejército sólo da a los reclutas lo indispensable para su supervivencia y, normalmente, necesitan el apoyo económico de sus familias. Si la familia no se lo puede permitir, a menudo se concede al recluta un aplazamiento del servicio debido a un trastorno "psiquiátrico". El recluta puede volver a casa y trabajar, pero al precio de la estigmatización. Los reclutas de "clase media" tienen que hacer frente a más gastos, pero están en una situación que les permite hacerles frente mucho más cómodamente.

La mayoría de la ayuda económica que prestan los padres se suele gastar cerca de los campamentos militares, lejos de las ciudades de origen de los reclutas. Así pues, el servicio militar obligatorio va en detrimento de los padres y en beneficio de ciertas sociedades provinciales. Intentos recientes de reducción del servicio militar obligatorio se han encontrado con la oposición de las economías parasitarias cercanas a las bases militares.

Además, el servicio militar obligatorio saca del mercado de trabajo a los reclutas, lo que hace que el desempleo se reduzca de manera artificial.

El servicio militar obligatorio y la ideología "cristiano-helénica"

A los griegos se les adoctrina para que vean el ejército como algo sagrado. En la enseñanza primaria, a los niños se les enseña que Dios envió a San Constantino, el primer emperador bizantino, una visión de la cruz en la víspera de una gran batalla, con una inscripción que rezaba "Saldrás victorioso". La ideología "cristiano-helénica" dominante todavía considera al ejército griego como el Preservador de la Raza. Así el servicio militar se ve como un deber sagrado ( y práctico). A aquellos que objetan se les estigmatiza como traidores a los más altos ideales.

La derecha religiosa, liderada por popes ortodoxos de alto nivel, fomenta esta ideología. Resulta muy efectivo cuando los griegos se sienten amenazados, lo que sucede a menudo.

La socialización de los hombres a través del servicio militar obligatorio

El servicio militar obligatorio convierte en "hombres" a los "niños" griegos.

Oigamos los comentarios habituales de un oficial a la hora de amonestar a un recluta que llegó dos minutos tarde. El oficial le grita al recluta, delante de una mujer oficial de menor rango y de otros reclutas: "Si una puta rusa está esperando a que le eches un polvo, ¿llegas tarde? Pues si no llegas tarde entonces, ¿cómo te atreves a llegar tarde aquí?". Este diálogo resume los insultos, el racismo y el sexismo al que se ven sometidos los reclutas. Todo se oculta tras la imagen de corrección política que da el ejército.

El servicio militar obligatorio supuestamente ayuda a los chicos de 18 años a salir del nido, a aprender a trabajar en equipo y a ser responsables. En realidad, el ejército hace que los reclutas sean dependientes y que queden profundamente marcados por su paso por el servicio militar. Allí es donde los griegos aprenden a explotar a otros para escaparse del deber o del peligro. Conseguir un buen puesto es un ejemplo de esto: cuando hay guerra son los chicos pobres los que sirven de carne de cañón, mientras los ricos trabajan en las oficinas.

El servicio militar obligatorio prepara a los hombres para crear jerarquías intimidatorias y para seguir rituales. Un ejemplo es la denominada "veteranía", según la cual los nuevos reclutas tienen que soportar humillaciones y trabajar hasta el agotamiento para aquellos que llevan más tiempo en el ejército. Los hombres griegos se dan cuenta de que aunque las reglas escritas son aparentemente justas, las reales, que no están escritas, son verdaderamente duras. Se dan cuenta de que no pueden acabar con un sistema así, sólo pueden ser parte de él.

El abuso de los "amigos" y "enemigos" se vuelve peor cuando los reclutas se encuentran en situaciones conflictivas. A menudo los reclutas humillan y tratan como esclavos a muchos emigrantes que son capturados al intentar entrar en Grecia. Los prisioneros son "sólo" albaneses, y por lo tanto ven su comportamiento como algo normal para alguien que viva en el racismo militar griego. En otras unidades más "civilizadas", es normal perseguir a los nuevos reclutas y arrancarles parte del uniforme. Esto hace que no sea sorprendente que los estudios muestren que el servicio militar obligatorio favorezca la aparición de trastornos psicóticos. Los reclutas muchas veces sufren trastornos mentales, que frecuentemente se diagnostican como "inadaptación". Esta clasificación implica claramente que el "inadaptado" no es lo suficientemente hombre para la vida castrense y se le da de baja en el ejército por motivos médicos. Posteriormente, a la hora de buscar trabajo, tendrá que declarar este trastorno "médico" a la hora de utilizar un servicio de colocación público.

El servicio militar obligatorio y la construcción social de la sexualidad

El servicio militar obligatorio hace que los hombres vivan en un ambiente sexualmente estereotipado. A los griegos se les enseña que tienen que "proteger a las mujeres". Esta protección implica un aspecto sexual: tienen que protegerlas contra los turcos (principalmente), que si no invadirían Grecia, violarían a "nuestras mujeres" y nos convertirían en yusufakia (niños utilizados como esclavos sexuales). De ahí que a menudo se encuentren con la indignación de las mujeres de su familia: " ¿No te vas alistar para protegerme de los turcos?" a menudo mencionando explícitamente el riesgo de violación. Todo esto tiene un efecto socialmente corrosivo: la feminidad es una posesión de la familia y es tarea de hombres socialmente obedientes el defenderla utilizando la violencia.

En el imaginario colectivo griego, servir en el ejército se ve como algo que impide que los chicos se vuelvan afeminados y que los protege de la homosexualidad. Pero en realidad, se suelen dar muchos comportamientos homosexuales entre los reclutas. A veces incluso se muestra, por ejemplo, con coitos anales entre reclutas vestidos. Al mismo tiempo, sin embargo, se niega rotundamente: los reclutas se acusan unos a otros despectivamente de hacer "mariconadas", alardean de su virilidad, organizando, por ejemplo, sesiones para ver películas pornográficas dentro de los campamentos. Y frecuentando locales de table-dancing.

Aprenden canciones en las que se habla de aldeas turcas y de violar a las mujeres del lugar. Por otro lado, el servicio militar obligatorio somete a los reclutas a una enorme presión en sus relaciones en el mundo real. Las parejas de los reclutas sufren separaciones forzosas y prolongadas, y los reclutas ven su mentalidad alienada por la forma de socialización estereotipada del ejército.

Después de la ruptura, los reclutas se sienten mal y fomentan más estereotipos: por ejemplo, muchos reclutas que son abandonados por sus novias, a menudo dicen "que todas las mujeres son unas putas infieles"

La tensión sobre las relaciones es aún peor para los objetores de conciencia. Las parejas a menudo ven el "servicio alternativo" que el Estado griego impone, como una elección de los propios objetores y, por lo tanto, como una afrenta a la relación. Tienen que hacer frente a las separaciones y a las dificultades económicas. Muchas parejas estables acaban poniendo fin a su relación.

Las implicaciones sociales de la objeción de conciencia

Los objetores de conciencia griegos han conseguido romper con la imagen de cobardes que se tenía de ellos. Ha quedado claro que hace falta mucho más valor para declararse objetor de conciencia que para hacer el servicio nacional, donde existen numerosas formas de eludir el peligro y el deber. Amnistía Internacional, el Parlamento Europeo y numerosas organizaciones internacionales han pedido que la objeción de conciencia se convierta en un derecho en Grecia, avergonzando así al gobierno griego. Se está consiguiendo que el pueblo griego comience gradualmente a ver la objeción de conciencia como una postura legítima y no como una traición.

La objeción de conciencia de varios militares durante conflictos recientes (Yugoslavia, Irak) ha puesto en duda el papel "sagrado" que se asigna al ejército. La participación griega en dichas guerras fue muy impopular, pero aún así, la objeción de conciencia sigue siendo más o menos ilegal. Esta situación forzó a los medios de comunicación a informar a la opinión pública sobre la objeción de conciencia y a dar una publicidad y un apoyo sin precedentes a las opiniones de conocidos objetores de conciencia. Es probable que Grecia ponga en marcha en unos años un ejército profesional. Esto eliminaría el servicio militar obligatorio, al menos hasta que vuelva a haber una guerra. Sin embargo, los objetores de conciencia griegos tienen todavía por delante una larga lucha para conseguir que se respeten sus derechos y que se acabe su estigmatización, su discriminación y el militarismo en Grecia.

*Agradecimientos:* Gracias a los miembros de la Asociación Griega de Objetores de Conciencia por sus útiles comentarios.